

De la Redacción
El Buen Tono
ORIZABA.- En cada publicación del presidente municipal de Orizaba, Juan Manuel Diez Francos, se repite el mismo patrón: decenas de cuentas falsas comentando elogios idénticos, perfiles recién creados con fotos genéricas y mensajes automatizados que buscan aparentar apoyo ciudadano donde ya no lo hay.
Usuarios de redes han señalado que, mientras la gente real cuestiona sus obras, sus abusos y sus escándalos, los comentarios positivos provienen casi exclusivamente de bots, que repiten frases copiadas y nombres sin actividad previa. La intención es clara: maquillar el desgaste de su administración.
La dinámica evidencia la desesperación del alcalde por sostener una imagen que ya no se sostiene por sí sola. “Viejo mañoso haciendo sus trampas”, expresan orizabeños al notar cómo Díez recurre a granjas de perfiles falsos para simular respaldo de la ciudadanía, misma que está consciente de la realidad y ya no se deja manipular por las autoridades municipales.
Mientras la ciudad enfrenta problemas reales —obras cuestionadas, negligencia laboral, favoritismos y uso de recursos para beneficio personal, así como corrupción—, la prioridad del presidente municipal parece ser alimentar un ejército de cuentas fantasma para aplaudirse solo.
AUTOPROPAGANDA
Por su parte, Maximino Antonio Jiménez, integrante del Frente Popular Revolucionario (FPR), manifestó que no hay duda el edil utiliza la estructura municipal para promoverse y maquillar un legado cuestionado, particularmente en lo referente al favorecimiento sistemático a un reducido grupo de empresarios de su círculo cercano.
El activista sostuvo que no se trata de percepciones aisladas, sino de hechos ampliamente conocidos en la ciudad: nombres y apellidos que se han beneficiado de políticas urbanas, permisos, contrataciones y decisiones administrativas que, en su conjunto, configuraron un gobierno diseñado para servir intereses privados antes que los de la ciudadanía. El cierre de su periodo, afirma, activa un intento desesperado por recomponer la imagen pública y fabricar la impresión de un respaldo social que nunca existió.
La colocación de lonas de “agradecimiento” en distintos puntos de Orizaba es el ejemplo más evidente. Estos materiales, financiados con recursos públicos, buscan hacer creer que la población reconoce la labor del alcalde. Sin embargo, de acuerdo con Jiménez, se trata de una estrategia elemental de propaganda orientada a limpiar el rostro de una gestión marcada por la parcialidad y el uso discrecional del erario.
