

*El arranque del gobierno municipal evidencia fallas en servicios básicos, controversias internas y una narrativa oficial que no logra sostenerse frente a la realidad en calles y colonias
Efraín Hernández
El Buen Tono
Ixhuatlancillo, Ver.— A cien días del inicio de la administración municipal encabezada por José Manuel González Nicolás, el balance ciudadano se inclina más hacia la inconformidad que hacia el respaldo, en un contexto marcado por la acumulación de basura, decisiones cuestionadas y una evidente desconexión entre el discurso oficial y las condiciones que enfrentan los habitantes.

En distintos puntos del municipio, la constante es la misma: residuos sólidos acumulados en calles, parques y espacios públicos, pese a los anuncios sobre la incorporación de camiones recolectores. La narrativa institucional ha apostado por destacar acciones en redes sociales, pero en los hechos, la recolección de basura sigue sin regularizarse, generando focos de contaminación y malestar entre la población.

Uno de los casos más representativos se ubica en el denominado Parque de los Súper Héroes, donde bolsas de basura permanecen expuestas, son abiertas por animales y terminan dispersas en el área, evidenciando la falta de una estrategia efectiva en el manejo de residuos. La escena, lejos de ser aislada, se repite en diversas colonias, consolidando una percepción de abandono en servicios básicos.
A este escenario se suma la controversia en Protección Civil, tras el comportamiento del entonces titular, Rigoberto Hernández, cuyo actuar generó cuestionamientos públicos. La ausencia de información clara sobre su situación laboral ha alimentado la incertidumbre, mientras la administración municipal mantiene silencio, debilitando aún más la confianza institucional.
En paralelo, versiones encontradas sobre el estado financiero con el que se recibió el Ayuntamiento han abierto otro frente de crítica. Mientras desde el gobierno se ha insistido en una supuesta falta de recursos, voces ciudadanas y actores locales sostienen que sí existía disponibilidad económica, lo que apunta a deficiencias en la planeación y ejecución del gasto público más que a una carencia presupuestal.
