

Sandra González
EL BUEN TONO
Orizaba, Ver.- Hilos dorados, capas diminutas, coronas en miniatura y túnicas bordadas a mano comienzan a ocupar vitrinas y mostradores en Orizaba. A días del Día de la Candelaria, los trajecitos del Niño Dios no sólo visten imágenes: cuentan historias de fe, promesas cumplidas y peticiones que se renuevan en silencio cada 2 de febrero.
En los comercios de artículos religiosos, la demanda se concentra en los atuendos más emblemáticos, aquellos que representan advocaciones profundamente ligadas a la vida cotidiana de las familias. El Niño Doctor, invocado en tiempos de enfermedad; el Niño de la Salud, símbolo de esperanza; el Niño de la Abundancia, asociado al sustento diario, y el Niño de las Palomas, relacionado con la paz del hogar, encabezan las preferencias de este año.
