El Buen Tono
Xalapa, Veracruz – Eric Cisneros no fue un simple burócrata. Fue uno de los operadores más polémicos del poder en Veracruz. Desde la Secretaría de Gobierno, este personaje ejerció durante años un control discrecional y opaco que convirtió su firma en una herramienta clave para la toma de decisiones administrativas y políticas.
Con total desfachatez, Cisneros validaba avalúos, arrendamientos y cambios de uso de suelo que facilitaban la liberación de terrenos, aceleraban expedientes para sus allegados y transformaban predios públicos o privados en negocios de alta plusvalía. Su lógica era tan simple como cuestionada: donde hubiera tierra, que hubiera desarrollo; donde hubiera oportunidad, que hubiera negocio.
El caso Coatepec es una de las referencias más señaladas de su forma de operar. En su entorno se movían gestiones, se destrababan intereses particulares y se impulsaban proyectos que generaron cuestionamientos sobre el manejo del poder y la administración pública.
Cisneros representa una forma de hacer política marcada por la opacidad, los favoritismos y el uso de influencias dentro del aparato gubernamental. Su paso por la administración dejó señalamientos constantes sobre presuntas irregularidades en temas como uso de suelo y avalúos.
Actualmente, han circulado versiones en círculos políticos veracruzanos sobre su posible interés en regresar a la vida pública, incluso con aspiraciones a la gubernatura del estado, lo que ha generado debate sobre su eventual retorno al escenario político.
Eric Cisneros se mantiene como una figura que divide opiniones en Veracruz, en medio de cuestionamientos sobre su papel en la administración pasada y su futuro dentro de la política estatal.
