

De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.- En la Unidad de Manejo Ambiental Citlaltépetl la vida de dos dromedarios se encuentra en riesgo. Ambos ejemplares lucen visiblemente bajos de peso, confinados en un espacio reducido para su tamaño; uno de ellos lleva más de una semana sin ponerse de pie, dejó de comer y presenta signos evidentes de deterioro físico, incluyendo zonas marcadas con tinta morada donde no se descarta que pudo haberse lesionado.
La responsabilidad operativa recae en la MVZ Brenda Abaroa Ortiz, sin especialidad en fauna silvestre. La situación se agravó el 24 de febrero, cuando fue despedido a las 16:30 horas el doctor Rafael Torres, único especialista en vida silvestre que atendía a los ejemplares.
Las denuncias ciudadanas advierten que el segundo dromedario también presenta un estado inconveniente, con bajo peso y condiciones que generan preocupación, aunque oficialmente no se han informado las causas de su deterioro. La opacidad alimenta la sospecha de omisión.
Mientras tanto, el acceso a Casavegas espacio -donde se encuentran los animales- pasó de 100 a 150 pesos en semanas recientes. El incremento ha generado cuestionamientos directos: ¿a dónde están destinados esos recursos si los animales muestran signos de desnutrición y falta de atención especializada?
Para Edith Jácome, defensora de la vida animal, el problema es estructural. “Los están utilizando para mover la economía del municipio como en su tiempo lo realizaron los circos, para sacar provecho de ellos, pero no están interesados en buscarles un espacio acorde a sus necesidades”, sostuvo. Añadió que se trata de especies de gran tamaño cuyas exigencias de manejo no pueden equipararse a las de animales domésticos.
“Si obtienen recursos de los turistas para venir a verlos, así mismo destinen recursos para darles una buena alimentación y una correcta supervisión por veterinarios especialistas en vida silvestre”, enfatizó. También cuestionó la designación de personal sin la capacitación adecuada para especies exóticas como leones, tigres o dromedarios, señalando que la falta de perfiles especializados revela desinterés institucional por el bienestar real de los animales.
Más allá de la indignación social, el caso podría implicar violaciones legales. La Ley de Protección a los Animales de Veracruz obliga a garantizar bienestar, manutención, alojamiento y salud, evitando sufrimiento por negligencia. El artículo 28 prohíbe privar de alimento, agua, espacio adecuado, abrigo y atención médica, así como cualquier omisión que ponga en riesgo la vida o cause dolor.
En el ámbito federal, la Ley General de Vida Silvestre regula las Unidades de Manejo Ambiental y exige programas que garanticen nutrición, espacio y atención médica adecuados para fauna silvestre o exótica. La postración prolongada de un ejemplar sin atención, sumada a desnutrición y confinamiento en espacio reducido, puede constituir maltrato por negligencia grave.
