Córdoba.- De forma histórica, cientos de familias permanecieron en sus hogares, en espera de que ministros y sacerdotes pasarán de casa en casa dando la bendición a los ramos, a decir del sacerdote Antonino Ameca Rodríguez párroco de la iglesia de San Miguel, explicó que a petición de la Diócesis, en éste año no se vieron abarrotadas las iglesias de personas que llevaron sus palmas a recibir agua bendita.

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