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AGENCIA

Internacional.- El portaaviones estadounidense Abraham Lincoln y su grupo de escolta arribaron a aguas de Oriente Próximo como parte del refuerzo militar ordenado por el Gobierno de Estados Unidos, en medio del aumento de tensiones con Irán y ante la posibilidad de una acción armada si continúa la represión contra manifestantes en ese país.

De acuerdo con información oficial, el despliegue se realiza como medida preventiva luego de que el presidente Donald Trump advirtiera que una “flota masiva” se dirigía hacia la región, en caso de que fuera necesario ordenar una operación militar contra la República Islámica. Aunque el mandatario señaló que “quizás no sea necesario utilizarla”, la presencia naval busca enviar un mensaje de disuasión.

Fuentes de la Casa Blanca indicaron que el gobierno estadounidense se mantiene “abierto a negociar” con Teherán, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones que, aseguraron, las autoridades iraníes conocen. Sin embargo, el reforzamiento militar continúa avanzando.

El grupo de escolta del portaaviones Abraham Lincoln está integrado por los destructores Frank Petersen Jr., Spruance y Michael Murphy, equipados con misiles guiados. Además, el buque transporta escuadrones de aviones de combate FA-18 Super Hornet, cazas F-35 y helicópteros MH-60R/S. Aunque la flota ya se encuentra en aguas bajo jurisdicción del Comando Central de Estados Unidos, aún no ha alcanzado su posición final. En los próximos días se sumarán aviones de combate y sistemas de defensa aérea.

El desplazamiento se ordenó luego del aumento de la tensión entre Washington y Teherán, derivado de la represión violenta contra manifestantes iraníes. Inicialmente, el Gobierno estadounidense había evaluado una posible acción militar, pero el propio Trump moderó su discurso al asegurar que la situación interna en Irán parecía estabilizarse.

Analistas señalan que uno de los factores que influyó en la contención de una ofensiva fue la falta de fuerzas navales suficientes en la región, ya que el portaaviones Gerald Ford fue reubicado hacia el Caribe como parte de la Operación Lanza del Sur, vinculada a acciones de presión contra el gobierno venezolano.

Cabe recordar que en junio pasado Estados Unidos ya había ordenado un despliegue militar similar, previo a ataques contra instalaciones del programa nuclear iraní. Aunque Trump aseguró entonces que dicho programa fue destruido, expertos internacionales sostienen que los bombardeos solo retrasaron su desarrollo.

La tensión se mantiene elevada. La semana pasada, un alto funcionario iraní advirtió que cualquier ataque estadounidense sería considerado “una guerra abierta”. Este lunes, el portavoz del Ministerio de Defensa de Irán, general Reza Talaei-Nik, advirtió que cualquier agresión recibirá una respuesta “más dolorosa y decisiva”.

En este contexto, fuerzas estadounidenses anunciaron ejercicios militares en la región para demostrar su capacidad de despliegue aéreo. Sin embargo, Emiratos Árabes Unidos informó que no permitirá el uso de su territorio ni de su espacio aéreo para operaciones militares contra Irán, marcando un nuevo elemento de tensión en el escenario regional.

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