

De la redacción
El Buen Tono
Estados Unidos hizo oficial este jueves su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que deriva de una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en 2025 y que ha generado preocupación por sus implicaciones en la salud global y por las cuotas millonarias que Washington mantiene con el organismo internacional.
El 20 de enero de 2025, día de su retorno al poder, Trump firmó la orden que dio paso al aviso formal para abandonar la agencia especializada en salud de las Naciones Unidas. Con ello, se concretó un proceso que ya había sido iniciado durante su primer mandato, cuando el entonces gobierno estadounidense cuestionó duramente el manejo de la pandemia de Covid-19 por parte de la OMS.
En el documento firmado, el presidente también criticó el papel del organismo en “otras crisis sanitarias mundiales”, así como su supuesta incapacidad para impulsar reformas internas y su “falta de independencia frente a la influencia política indebida” de algunos Estados miembros, en alusión directa al peso que ejerce China dentro de la organización.
El argumento central de la administración Trump se ha mantenido en que países con poblaciones mayores a la de Estados Unidos no aportan el mismo volumen de cuotas. Funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Humanos subrayaron que Washington llegó a cubrir hasta el 25% del presupuesto total de la OMS, sin que el organismo haya tenido nunca un director general estadounidense.
Además, señalaron que la propia agencia habría evitado presionar a otros países para incrementar sus aportaciones, debido a la alta carga financiera que ya asumía Estados Unidos. “Les pagábamos, confiábamos en ellos y nos fallaron, y no asumieron ninguna responsabilidad por su fracaso”, afirmó un funcionario al justificar la salida.
Pese a las dudas que plantea esta decisión en términos de cooperación sanitaria internacional, especialmente ante posibles futuras pandemias, la administración Trump aseguró que continuará trabajando de manera bilateral con países y ministerios de salud, respetando la soberanía nacional y fortaleciendo relaciones directas.
Cabe recordar que cuando la OMS fue fundada en 1948, Estados Unidos se incorporó mediante una resolución conjunta del Congreso que le otorgó, a diferencia de otros miembros, el derecho explícito a retirarse del organismo. De acuerdo con funcionarios estadounidenses, dicha resolución no establece que el país deba saldar cuotas pendientes como condición para hacer efectiva su salida.
En ese contexto, la administración del presidente Trump ha reiterado que no tiene intención de pagar las cuotas correspondientes al periodo 2024-2025, las cuales se estiman entre 260 y 280 millones de dólares, marcando así un nuevo capítulo en la relación entre Washington y los organismos multilaterales de salud.
