

De la redacción
El Buen Tono
La creciente tensión entre Irán, Estados Unidos y Israel ha colocado al Estrecho de Ormuz en el centro de la crisis internacional, luego de que esta estratégica vía marítima quedara prácticamente paralizada tras el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente.
El viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Mayid Tajt Ravanchi, confirmó que varios países han solicitado autorización para que sus buques puedan atravesar la zona. Según explicó, Irán ha permitido el paso únicamente en casos específicos, mientras el tránsito continúa severamente restringido.
La tensión se intensificó después de que el nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, prometiera represalias y ordenara mantener cerrado el Estrecho de Ormuz como parte de la presión estratégica en el conflicto.
De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, la interrupción del tránsito marítimo en esta región podría convertirse en la mayor perturbación del suministro petrolero registrada en la historia moderna.
El Estrecho de Ormuz se ubica entre Irán y Omán y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Esta ruta es considerada la única salida marítima para los países del Golfo Pérsico, por lo que resulta fundamental para el comercio energético mundial.
Por este estrecho circulan enormes volúmenes de hidrocarburos provenientes de naciones como Arabia Saudita, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos. Además del petróleo y el gas, buques portacontenedores transportan alimentos, bienes de consumo y productos industriales hacia diversos mercados de la región.
En el caso de Emiratos Árabes Unidos, cerca del 90 por ciento de los alimentos son importados, lo que demuestra la fuerte dependencia logística de esta ruta marítima.
Impacto inmediato en los mercados
La paralización del tránsito ya se refleja en los mercados energéticos. El barril de petróleo Brent crude oil, referencia internacional, superó los 100 dólares y alcanzó un máximo de 101.59 dólares por barril.
Desde el inicio del conflicto, hace aproximadamente 13 días, el Brent acumula un aumento cercano al 38 por ciento, reflejando la incertidumbre que domina al mercado energético global.
La tensión también impactó a las bolsas europeas, que cerraron con pérdidas. El mercado de Madrid cayó 1.22 por ciento, mientras que París y Milán retrocedieron 0.71 por ciento. Por su parte, Londres perdió 0.47 por ciento y Fráncfort registró una baja de 0.21 por ciento.
Comercio mundial en alerta
Especialistas advierten que un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz no solo afectaría al petróleo, sino también a las cadenas de suministro globales.
Cerca del 33 por ciento de los fertilizantes del mundo atraviesan esta zona, mientras que la región produce alrededor del 15 por ciento del polietileno global, un material clave para la industria del plástico.
Ante el aumento del riesgo, algunas compañías navieras ya han comenzado a evitar esta ruta y optan por rodear África, lo que incrementa significativamente los tiempos de traslado y los costos de transporte.
Además, el incremento en los seguros marítimos y los riesgos de navegación podrían encarecer aún más el comercio internacional.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que su gobierno podría ofrecer escolta militar a los barcos que atraviesen la zona, aunque empresas del sector advierten que proteger todas las embarcaciones sería extremadamente complejo y costoso.
Economía global bajo presión
Economistas advierten que una interrupción prolongada del tránsito en el Estrecho de Ormuz podría desencadenar un nuevo shock petrolero similar al ocurrido durante la Crisis del petróleo de 1973 y la Crisis energética de 1979.
Algunos escenarios plantean que el precio del petróleo podría alcanzar los 110 dólares por barril si el conflicto continúa escalando.
El impacto en la economía mundial también sería significativo. Analistas estiman que un aumento de 15 dólares en el precio del Brent podría restar 0.2 puntos al crecimiento económico global y añadir cerca de medio punto a la inflación.
Regiones con alta dependencia energética del Golfo, como China y otras economías asiáticas, se encuentran entre las más vulnerables ante un posible bloqueo prolongado.
El futuro del Estrecho de Ormuz dependerá principalmente de la duración del conflicto y de si las rutas marítimas logran mantenerse abiertas en medio de la creciente tensión internacional.
