CÓRDOBA.- Las familias fracturadas o sometidas bajo estrés son la causante de violencia intrafamiliar más común. En la ciudad han sido atendidas varias personas por esta causa, de acuerdo a los especialistas de la región.
Los más afectados en este tema siempre serán los niños, si bien puede causar un efecto positivo, es decir, que cuando el niño crezca quiera romper con el círculo violento y busque otras alternativas de vida; sin embargo, lo más común es el efecto negativo y este se presenta cuando ya tiene una pareja y vive una relación similar a la que vivieron sus padres, porque se repitió el patrón.
Los hechos violentos tienen enorme repercusión en la salud de la población y en las instituciones encargadas de atenderla, no sólo porque es a estas instituciones a donde llegan las personas afectadas para atender las consecuencias de la violencia, sino por que este sector juega un papel clave en el diseño de intervenciones técnicas y humanitarias tendientes a paliar el sufrimiento de quienes son víctimas de la violencia en cualquiera de sus formas.
Desde hace tiempo se reconoce que el impacto de la violencia sobre la población es múltiple; existe, por ejemplo, una clara asociación entre las situaciones de estrés postraumático o crónico como las que se viven en los hogares donde se dan relaciones de violencia interpersonal con trastornos cardiovasculares, digestivos, así como con trastornos de la salud mental como depresión, ansiedad o insomnio.
Lo primero que se tiene que hacer para salir de una relación violenta, es buscar ayuda profesional y aceptar que existe un problema, el proceso para la persona es muy difícil, porque hay muchos factores con los que se deben luchar, uno de ellos es el miedo hacía la otra persona, la dependencia económica, la ideología social de permanecer con el marido hasta el fin.