

De la redacción
El Buen Tono
Miami/Cuba.- Un operativo en aguas cubanas el miércoles dejó un saldo de cuatro muertos y seis heridos en una embarcación procedente de Florida. Según el viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, todos los ocupantes interceptados eran cubanos residentes en Estados Unidos, a quienes calificó de responsables de un “intento terrorista” por no acatar las instrucciones de los oficiales y estar armados.
Por su parte, autoridades estadounidenses indicaron que al menos uno de los fallecidos y uno de los heridos eran ciudadanos estadounidenses, mientras que otros podrían ser residentes legales permanentes. Entre las víctimas se encuentra un hombre con visa K-1, destinada a quienes planean casarse con ciudadanos estadounidenses.
El dueño de la lancha, de 65 años, reportó que su vehículo había sido robado por un empleado y mencionó que algunos tripulantes tenían antecedentes criminales. La embarcación, con matrícula de Florida, se encontraba en aguas cubanas cuando ocurrió el incidente.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó que su país “no amenaza ni agrede” pero defenderá con firmeza su soberanía frente a cualquier intento terrorista o mercenario. Cuba confirmó que ha solicitado a Estados Unidos información para esclarecer los hechos y aseguró que las autoridades estadounidenses han mostrado disposición a cooperar.
En Miami, amigos y familiares de los diez tripulantes realizaron una vigilia frente al Café Versailles, bastión del exilio cubano, para rendir homenaje a los fallecidos y expresar consternación por el operativo. Algunos activistas calificaron la acción como una masacre, señalando la desproporción entre una embarcación pequeña y los medios armados empleados por las autoridades cubanas.
Quienes conocían a los tripulantes destacaron que eran personas activas en la comunidad del exilio, involucradas en manifestaciones y actividades sociales, y comprometidas con la causa de la libertad en Cuba. Insistieron en que sus acciones no los convertían en terroristas y que su decisión de viajar a la isla respondía a décadas de frustración y al deseo de motivar al pueblo cubano a no temer expresar su descontento.
