AGENCIA
Ciudad de México.- Autoridades de seguridad e inteligencia de Estados Unidos estarían dando seguimiento a los perfiles de algunos aspirantes de Morena que podrían competir por cargos de elección popular, de acuerdo con información publicada por el periodista Raymundo Sánchez en su columna Periscopio.
Según la publicación, el interés del gobierno estadounidense se habría intensificado de cara a las designaciones que el partido realizará después del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, programado para el próximo 1 de septiembre.
La versión señala que la vigilancia estaría relacionada con el reciente nombramiento de Jay Clayton al frente de la Dirección Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, organismo que coordina a 18 agencias, entre ellas la DEA, el FBI y la CIA.
De acuerdo con la columna, Clayton participó previamente, como fiscal del Distrito Sur de Nueva York, en investigaciones relacionadas con el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y el senador Enrique Inzunza, por presuntos vínculos con integrantes de “Los Chapitos”.
El texto sostiene que, tras la negativa del Gobierno de México de extraditar a ambos políticos, las autoridades estadounidenses habrían instruido a su embajada en México, encabezada por Ronald Johnson, a reforzar el seguimiento sobre actores políticos mexicanos y el origen de sus recursos.
En este contexto, la publicación afirma que la dirigencia nacional de Morena, encabezada por Ariadna Montiel, ha insistido en que no se otorgarán candidaturas a personas con antecedentes o señalamientos que puedan afectar la imagen del partido, incluso si encabezan las preferencias en las encuestas.
Hasta el momento, ni el Gobierno de Estados Unidos ni Morena han emitido un pronunciamiento oficial sobre la información difundida en la columna periodística. Tampoco existen documentos públicos que confirmen la existencia de investigaciones o un operativo específico de vigilancia contra aspirantes del partido político.
Si un partido necesita revisar con lupa el historial de sus aspirantes para evitar vínculos con la delincuencia, la exigencia ciudadana es clara: Las candidaturas deben otorgarse por trayectoria y transparencia, no por popularidad o cercanía política.
De confirmarse un mayor escrutinio internacional sobre la clase política mexicana, sería un reflejo de la creciente preocupación por la infiltración del crimen organizado en las instituciones. La mejor respuesta no son los discursos, sino investigaciones serias, rendición de cuentas y procesos de selección transparentes.
