

– Entre acusaciones y descalificaciones, el exfuncionario enfrenta rechazo interno y señalamientos por su gestión.
De la redacción
El Buen Tono
Río Blanco, Ver.- La tensión política en el municipio volvió a encenderse tras las declaraciones del exalcalde Ricardo Pérez García, quien arremetió contra la administración municipal con señalamientos de engaño, improvisación y manipulación financiera. No obstante, su ofensiva ocurre en un contexto adverso: dentro de Morena es visto como un apestado político, marginado por sectores que no olvidan las polémicas y el desgaste acumulado durante su mandato.
El exedil a través de medios de dudosa credibilidad intento posicionarse como víctima de una campaña de desprestigio; sin embargo, persisten cuestionamientos sobre el estado en que dejó infraestructura, servicios y finanzas. Diversas voces recuerdan observaciones técnicas, inconformidad social y decisiones administrativas controvertidas que marcaron su periodo. Por ello, su discurso confrontativo es interpretado por críticos como un intento de desviar la atención de pendientes no resueltos.
En materia presupuestal, lanzó acusaciones contra el equipo del presidente municipal y habló de desinformación; aun así, especialistas subrayan que quien encabezó el ayuntamiento no puede evadir responsabilidad sobre el manejo de recursos y la planeación financiera heredada. El señalamiento hacia gobiernos anteriores tampoco diluye su obligación de rendir cuentas claras.
