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Sandra González  
El Buen Tono 

Orizaba.- En el marco de la Navidad 2025 y el inicio del Año Nuevo 2026, la Diócesis de Orizaba se sumó de manera abierta y directa al mensaje emitido por los obispos de México a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), con un llamado central: rezar por los jóvenes ante el avance del crimen, las adicciones y la pérdida de sentido de vida que golpean al país.
El pronunciamiento retoma la súplica del Santo Padre, quien pidió a la Virgen María acompañar a las nuevas generaciones para que encuentren en Cristo la fortaleza de elegir el bien y mantenerse firmes en la fe, alejados de las amenazas que hoy los rodean. El mensaje es claro: dónde llega la Buena Noticia, la vida se renueva y recupera su dignidad.
La Iglesia católica en México enmarca el inicio del próximo año como el Año de la Esperanza, al cumplirse cien años del testimonio de los mártires que sellaron su fe con el grito de “¡Viva Cristo Rey!”, no como consigna de confrontación, sino como una expresión radical de amor a Cristo, a la libertad religiosa y a la patria.
Subrayan que la memoria de los mártires no debe quedarse en la nostalgia, sino convertirse en una interpelación al presente: qué corresponde hacer hoy para dar testimonio de un Reino basado en la paz, la justicia, la libertad y el amor, en un México fracturado por la violencia y la polarización.
En ese contexto, se retoma también el llamado del Papa León XIV a no dividir al mundo en bandos irreconciliables ni permitir que el odio y la mentira marquen la historia de las naciones. La reconciliación, se advierte, no es debilidad, sino una fortaleza urgente para reconstruir el tejido social del país.
El mensaje pastoral se dirige de manera explícita a las familias que resisten la adversidad, a los jóvenes que buscan luz en medio de la incertidumbre, a quienes viven enfermedad o soledad, y a los migrantes, a quienes la Iglesia reconoce como el rostro del Cristo peregrino. La esperanza, recalca el texto, no defrauda cuando se sostiene en el amor.
Finalmente, expresan el deseo de que el Niño de Belén renueve su presencia en los hogares durante esta Nochebuena y que 2026 sea un año de gracia, en el que México continúe construyéndose como una “Casita Sagrada”, donde cada persona encuentre un hogar, dignidad y reconciliación.

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