

De la redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Los camiones pesados se han convertido en los principales generadores de accidentes en la región, particularmente los camiones cañeros, que circulan de manera habitual con exceso de peso y a altas velocidades, sin que Tránsito Municipal, encabezado por David Flores Cervantes, “El Gavilán”, ni la Guardia Nacional división Carreteras ejerzan acciones firmes para frenarlos.
Si bien también los autotanques y vehículos tipo pipa participan en incidentes viales, la mayor incidencia se concentra en las unidades que trasladan caña, las cuales rebasan los límites de pesos y dimensiones, deterioran la carpeta asfáltica, dañan cableado y elevan el riesgo de choques fatales para automovilistas, peatones y los propios conductores.
Esta práctica es consecuencia directa de los fletes castigados que imponen los ingenios. Al pagar tarifas insuficientes por tonelada, obligan a los transportistas —en su mayoría hombres camión— a cargar de más y a circular con prisa para que el viaje sea rentable, trasladando los costos a la seguridad pública y a la infraestructura.
La omisión no es casual sino administrativa y política: si Tránsito Municipal y la Guardia Nacional aplicaran con rigor la ley de pesos, dimensiones y velocidad, ningún camión cañero podría operar en estas condiciones y los ingenios se verían forzados a incrementar el precio del flete. La tolerancia beneficia a unos cuantos dueños de ingenios y perjudica a miles de propietarios de unidades.
A ello se suma que muchos de los dueños de ingenios no son veracruzanos y algunos ni mexicanos, quienes aquí operan al margen de la ley mientras en sus lugares de origen sí cumplen la normatividad. La exigencia del gremio es clara: cero tolerancia y aplicación estricta del reglamento, antes de que la omisión oficial siga costando vidas.
