

De la redacción
El Buen Tono
Coetzala.- El municipio se encuentra en estado de vulnerabilidad debido a la desaparición de la Policía Municipal, un vacío de seguridad que la administración de Alejandro García Hernández, se mantiene sin remediar, lo cual tuvo consecuencias directas y trágicas.
Vecinos recordaron que la semana pasada asesinaron al hermano del director de Seguridad Pública en una carnicería.
El hecho ocurrió sin que existiera una corporación local para intervenir, auxiliar o iniciar un protocolo de contención.
La respuesta, dijeron, dependió de corporaciones estatales, las cuales tuvieron que desplazarse desde municipios aledaños, perdiendo un tiempo crucial.
Ausencia
Desde principios de noviembre, la corporación está vacía, la oficina de la dirección de Seguridad Pública, ubicada en el interior del Palacio Municipal, permanece cerrada la mayor parte del tiempo.
Sólo queda el director, quien asume también las funciones de comandante municipal, pero es un mando sin elementos a su cargo.
Se carece de vehículos en operación, tampoco realizan rondines y falta capacidad de respuesta ante emergencias.
Este colapso es el resultado de un desmantelamiento progresivo a lo largo de la administración municipal.
La corporación inició el cuatrienio con seis elementos, finalmente, el último agente fue dado de baja a finales de octubre.
Desde entonces, cerca de 2 mil habitantes de la cabecera municipal y sus congregaciones carecen de un cuerpo de seguridad activo y presente que los proteja.
