Sandra González
EL BUEN TONO
Orizaba.- Lo que debería ser un reconocimiento al esfuerzo académico termina convertido en un castigo por fallas administrativas y tecnológicas. Estudiantes del Tecnológico Nacional de México, campus Orizaba, que alcanzan calificaciones de excelencia de hasta 100 puntos, han visto reducidos sus resultados a 70 debido a problemas en el sistema SIGI/SIGL, denunció una madre de familia.
La afectación no sólo golpea el desempeño académico de los jóvenes, sino también a sus familias, particularmente a quienes llegan de otros municipios y deben pagar renta, alimentación y transporte para que sus hijos puedan estudiar en Orizaba. “Cada semestre es la misma situación”, denunció la madre de un estudiante originario de Huatusco, quien explicó que su hijo menor, de tres hermanos, eligió estudiar en el Tecnológico de Orizaba pese a haber sido aceptado en otras universidades.
El esfuerzo familiar ha sido considerable. Debido a que su hijo enfrenta una condición de salud, ella tiene que trabajar para contribuir a los gastos de sus estudios. Durante la semana rentan en Orizaba y los fines de semana regresan a Huatusco, con el consecuente gasto de traslado.
A este sacrificio se suman los problemas recurrentes con la plataforma institucional, particularmente durante las inscripciones y el registro de calificaciones. “No es justo que cada vez que lo vayamos a inscribir tengamos problemas con el sistema escolar, que tengamos que venir hasta las oficinas porque no nos contestan el teléfono”, señaló.
Pero el problema más grave, advirtió, ocurre cuando las fallas del sistema terminan repercutiendo directamente en las calificaciones de los alumnos. Relató que estudiantes que obtienen 100 pueden terminar con 70 porque las evidencias de sus trabajos no aparecen registradas, porque la plataforma se cae o porque posteriormente se cuestiona la validez de fotografías y otros comprobantes. “Saca 100 y le ponen 70 porque sus pruebas, sus fotografías no son válidas, porque el SIGI no lo registró, porque se cayó, porque no funciona”, afirmó.
La denuncia resulta particularmente delicada porque coloca a los estudiantes en una situación de indefensión: cumplen con sus trabajos, presentan evidencias y obtienen determinada evaluación, pero terminan siendo ellos quienes pagan las consecuencias cuando la plataforma institucional falla.
La madre también señaló que existen problemas con el registro de calificaciones, al grado de que, según su testimonio, en algunos casos los maestros pierden apuntes o aparecen calificaciones de otros alumnos
