De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.- Lo que en su origen fue presentado como un mecanismo para financiar un servicio de salud gratuito para mujeres, hoy se ha convertido en un esquema rodeado de cuestionamientos por la falta de transparencia en el manejo de los recursos y por constantes quejas sobre el trato que reciben los ciudadanos por parte del personal encargado de los parquímetros.
El político Ezair Daza Riestra, quien fue regidor en la administración municipal 2010-2013, cuando se aprobaron e instalaron los parquímetros en Orizaba, afirmó que el proyecto perdió el sentido social con el que fue respaldado.
Recordó que los ingresos generados por los parquímetros estaban destinados a sostener la Clínica de la Mujer, donde la atención era gratuita, incluso para pacientes provenientes de comunidades de la zona serrana.
“El sentido social ya no lo veo como ciudadano de cómo aprobamos la instalación de los parquímetros. Ahora nos dicen que el dinero se utiliza en banquetas o pavimentaciones, pero esas obras cuentan con recursos contemplados en el presupuesto federal. Los ingresos de los parquímetros son recursos propios fuertes, pero ya no vemos transparentado ese dinero”, señaló. Daza Riestra criticó que, con el paso de los años, la administración municipal dejó de presentar información financiera clara sobre el destino de esos recursos. “A partir de ahí los informes empezaron a ser románticos. ‘¿Para qué les digo números si ustedes no entienden?’, pareciera ser el mensaje. Nosotros no somos tarados; queremos conocer las cifras”, expresó.
Añadió que la ciudadanía tiene derecho a conocer cuánto se invierte realmente en mantenimiento de calles, alumbrado público y otros servicios municipales, además de cuestionar por qué Orizaba continúa usando luminarias convencionales cuando otros municipios de menor tamaño migran a tecnología solar para reducir costos.
Respecto al funcionamiento del sistema de parquímetros, señaló que también existen deficiencias en la atención que brinda parte del personal, situación que termina afectando tanto a ciudadanos como a turistas.
Indicó que, aunque existen empleados con trato respetuoso, otros responden de manera poco amable e incluso con actitudes prepotentes cuando se les solicita información tan básica como la ubicación de un parquímetro.
“Si le pregunto dónde está el parquímetro es porque no lo veo. Hace falta mucha preparación. Orizaba presume ser un destino turístico, pero algunos servidores públicos carecen de sensibilidad y de la forma correcta para dirigirse al ciudadano. Ese contacto con la población se rompe”, sostuvo.
Finalmente, señaló que las quejas por el trato recibido son constantes entre personas que acuden al municipio a realizar trámites, por lo que consideró necesario fortalecer la capacitación del personal y transparentar el destino de los recursos para recuperar la confianza ciudadana.
