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De la Redacción 

El Buen Tono

Orizaba.- En los pasillos cinco y seis de una de las naves principales del mercado Cerritos, los comerciantes no venden entre colores ni aromas: comercian bajo techos que gotean. Desde hace al menos cinco años, la humedad crónica se ha convertido en parte del paisaje cotidiano. Plásticos colgados, lonas improvisadas y cubetas dispersas son la única “obra pública” visible frente a las filtraciones que amenazan la mercancía y la integridad de quienes trabajan ahí.

Pese a que los locatarios pagan derechos de piso, las administraciones municipales han sido señaladas por omisión. Durante los periodos de Juan Manuel Diez Francos y ahora bajo el gobierno de Hugo Chahín Kuri, quien tomó protesta a finales de diciembre de 2025, el problema no sólo no se ha resuelto, sino que se ha normalizado.

La situación no es menor. La humedad excesiva en un mercado público implica incumplimiento directo de obligaciones municipales. El Reglamento de Mercados de Veracruz establece en su Artículo 16 que la autoridad debe vigilar el cumplimiento de disposiciones y procurar el buen estado de los edificios.

A nivel local, el Reglamento de Comercio de Orizaba responsabiliza al ayuntamiento de garantizar condiciones de salubridad y seguridad en los puestos. A ello se suman normas sanitarias estatales que exigen pisos adecuados, ventilación libre de humedad y condiciones higiénicas que prevengan riesgos a la salud pública.

Nada de eso ocurre en los pasillos afectados. Las filtraciones deterioran techos y paredes, propician moho y generan riesgo eléctrico. El ayuntamiento está obligado a inspeccionar, supervisar la limpieza y reportar anomalías, a través de administradores y supervisores de mercados.

También debe ejecutar mantenimiento preventivo, fumigaciones periódicas y obras de rehabilitación estructural. No se trata de un favor político, sino de una obligación administrativa cuyo incumplimiento puede derivar en sanciones.

Los comerciantes advierten que el abandono institucional les impone una doble carga: pagan por un espacio que no reúne condiciones dignas y además asumen el costo de proteger su mercancía con recursos propios. Mientras tanto, la humedad avanza.

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