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AGENCIA

Puebla, Pue.- La crisis de seguridad que enfrentan los municipios poblanos de Acatlán de Osorio y Tepeaca ha puesto en entredicho la estrategia impulsada por gobiernos de Morena para colocar mandos provenientes de la Secretaría de Marina al frente de las corporaciones municipales.

Ambos municipios permanecen sin titulares de Seguridad Pública luego de la destitución de sus respectivos mandos, una situación que deja al descubierto la fragilidad de un modelo que fue presentado como una solución para combatir la delincuencia y fortalecer la coordinación institucional.

En Acatlán de Osorio, la salida de Juan Alberto Domínguez López ocurrió en medio de una creciente confrontación política que incluye la solicitud de revocación de mandato de la alcaldesa morenista Guadalupe Lucero Bárcenas. El conflicto ha escalado al grado de provocar protestas ciudadanas, señalamientos de intimidación y cuestionamientos sobre el manejo administrativo y financiero del municipio.

Mientras tanto, en Tepeaca, la destitución del secretario de Seguridad se produjo tras la explosión de seis pipas cargadas con gas LP presuntamente robado, hecho que exhibió nuevamente la magnitud del problema del huachigas en una de las zonas con mayor incidencia de tomas clandestinas del país.

Los acontecimientos representan un duro golpe para la estrategia de seguridad promovida desde finales de 2024 por el gobierno estatal, la cual apostó por perfiles ligados a la Marina para encabezar las corporaciones municipales. Sin embargo, los resultados han sido cuestionados ante los constantes problemas de inseguridad, los conflictos internos y la falta de estabilidad en los mandos.

La situación genera preocupación entre los habitantes de ambos municipios, quienes observan cómo las disputas políticas y los relevos en áreas clave ocurren mientras persisten problemas relacionados con el crimen organizado, el robo de hidrocarburos y la violencia.

Para diversos sectores, el problema ya no se limita a quién ocupa los cargos de seguridad, sino a la ausencia de resultados tangibles que permitan recuperar la confianza ciudadana. La salida de los mandos deja una interrogante sobre la efectividad de una estrategia que prometía mayor control y coordinación, pero que hoy enfrenta severos cuestionamientos por sus escasos resultados.

Mientras las autoridades buscan nuevos responsables para encabezar las corporaciones policiacas, Acatlán de Osorio y Tepeaca permanecen atrapados entre la incertidumbre política y una creciente percepción de inseguridad que continúa afectando a la población.

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