REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba. – Los intereses empresariales habrían sido parte del origen de la fractura entre Manuel Alonso Cerezo, su socio Luis Abella Alvarado con Zenyazen Escobar García. Lo que alguna vez fue una alianza política exhibida en fotografías y actos públicos terminó convertido, según versiones recabadas, en una disputa por poder, negocios y control de recursos municipales que hoy adquiere una nueva dimensión tras la muerte del diputado federal.
Tras la muerte de Escobar García y las especulaciones sobre las circunstancias del hecho, versiones y señalamientos colocan a Luis Abella Alvarado y Manuel Alonso Cerezo bajo la lupa por la fuerte disputa que habría existido alrededor del presupuesto de Córdoba y la distribución de los negocios relacionados con los recursos públicos.
La tensión habría llegado incluso a trabajadores del Ayuntamiento y regidores identificados políticamente con Escobar. Existen señalamientos de que Abella Alvarado habría amenazado a empleados municipales y ediles vinculados con el grupo del exsecretario de Educación. Con Escobar muerto, la disputa que durante meses se habría cocinado en oficinas, negocios y pasillos políticos deja una pregunta incómoda: ¿quién se queda ahora con los millones y con el control del tablero político?
La ruptura del grupo habría aumentado al comenzar la administración de Córdoba, cuando Alonso Cerezo se negó a entregar el control de áreas como Obras Públicas y Comunicación Social, espacios que, según las versiones, habrían sido contemplados para Escobar y Omar López, hermano de Héctor Anuar “N”, detenido por fraude en mayo de 2026. López, actual propietario de Boimaso, era “el bendecido” por Zenzayen para la candidatura a la diputación local por morena en 2027. Y tenia un acuerdo de controlar las obras públicas, que Alonso y Luis Abella, terminaron rompiendo.
