

Agencias
EU.- Fuerzas militares de Estados Unidos abordaron el petrolero Aquila II, una embarcación vinculada a Venezuela, durante una operación realizada en el océano Índico, como parte de la estrategia de Washington para hacer cumplir sanciones internacionales contra el sector petrolero venezolano. La acción fue confirmada la noche del 9 de febrero por el secretario de Defensa estadounidense.
De acuerdo con información difundida por el Pentágono, el abordaje se llevó a cabo sin incidentes bajo el denominado “derecho de visita, interdicción marítima y abordaje”, dentro del área de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico (INDOPACOM). Imágenes oficiales muestran el despliegue militar a plena luz del día, lo que sugiere que la operación ocurrió durante el horario diurno en la franja estadounidense.
Las autoridades señalaron que el Aquila II fue rastreado desde el Caribe hasta su localización final en el océano Índico, luego de que intentara evadir la vigilancia naval. El Departamento de Defensa indicó que el buque operaba en desafío a las restricciones impuestas a embarcaciones sancionadas, presuntamente utilizando mecanismos para ocultar su origen y destino.
En un mensaje publicado en la red social X, el Pentágono subrayó la capacidad de las fuerzas armadas estadounidenses para imponer la ley a nivel global. “Ninguna otra nación del planeta tiene la capacidad de imponer su voluntad por tierra, aire o mar. Nuestras Fuerzas Armadas los encontrarán e impartirán justicia”, señaló el comunicado, en un mensaje que elevó el tono de advertencia hacia Caracas.
Desde finales de 2025, Estados Unidos ha intensificado la interceptación de buques petroleros vinculados a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), en medio de una escalada de tensiones diplomáticas y militares. Washington sostiene que estas embarcaciones forman parte de una “flota oscura” que viola sanciones, navega con banderas de conveniencia y opera con transpondedores apagados para evitar su rastreo.
En diciembre de 2025, ya bajo el regreso de Donald Trump a la presidencia, Estados Unidos incautó el buque Skipper, acusándolo de financiar actividades ilícitas. Posteriormente, el 7 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses realizaron operaciones simultáneas en el Atlántico Norte y el Caribe para decomisar otros dos petroleros. Uno de ellos, el Bella 1, intentó evadir la acción cambiando su bandera a la de Rusia, incluso con la presencia de un submarino ruso en la zona, sin éxito.
Paralelamente, el despliegue militar estadounidense se ha extendido a operaciones contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico, conocidas como “narco-lanchas”, utilizando portaaviones, destructores y aviones de combate F-35, reforzando su presencia naval en el Caribe y otras regiones estratégicas.
El Departamento de Defensa reiteró que la política de “estrangulamiento total” a las exportaciones petroleras venezolanas continuará, con el objetivo de impedir que actores sancionados desafíen
