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Los principales proveedores del festejo del Día del Maestro fueron también proveedores del cierre de campaña del alcalde.

De la Redacción
El Buen Tono

Córdoba, Ver.— Manuel Alonso Cerezo gastó un total de 617 mil 993 pesos para el festejo del Día del Maestro el pasado 11 de mayo, un evento que, lejos de ser un reconocimiento genuino al magisterio, se ha convertido en el epicentro de una polémica por la discrecionalidad en el gasto y la presunta compra de favores políticos con recursos públicos.

El desglose de los gastos revela una bolsa millonaria que incluye 163 mil 216 pesos en regalos, electrodomésticos como microondas, freidoras de aire, pantallas y tablets, 95 mil 160 pesos en mobiliario, 34 mil 800 pesos por la renta del salón, 27 mil 418 en refrescos, 8 mil 450 en bocadillos y 4 mil 872 en seguridad. Pero los rubros que encienden las alertas son los relacionados con la contratación de artistas y empresas vinculadas al círculo cercano del alcalde Manuel Alonso Cerezo.

Nelson Kanzela, el llamado “Rey del Baile”, fue el artista estelar de la noche ante más de cuatro mil docentes en el Club Azucareros. Sin embargo, su nombre no es ajeno a la campaña de Alonso: Kanzela ya había participado en el cierre de campaña del ahora presidente municipal. Ópera Prima Producciones, propiedad de Miguel Ángel Guzmán de la Reza, también repite como proveedor tanto del festejo magisterial como de los eventos proselitistas del morenista.

BIEN MERECIDO EL FESTEJO Y BIEN GASTADO

El engranaje político se completa con José Manuel Espinosa García, titular de la Jefatura de Educación del Ayuntamiento y conocido como “El profe Manolo”. Espinosa es un activista de la Sección 56 del SNTE, el sindicato charro que ha sido señalado históricamente por su cercanía con los gobiernos en turno. Su doble rol como funcionario municipal y militante sindical lo coloca en el centro de la operación para “bajar” los recursos y gestionar los contratos, todo mientras el SNTE mantiene su cuota de poder y el alcalde asegura el respaldo gremial.

Pero la realidad es que los 617 mil pesos no fueron para mejorar aulas ni comprar libros, sino para montar un espectáculo que benefició a los mismos proveedores de la campaña de Manuel Alonso. Un festejo que, en los hechos, funcionó como una operación de retribución política: los maestros fueron el pretexto, pero los favorecidos fueron los de siempre.

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