

De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.– La seguridad pública no es prioridad para Manuel Alonso Cerezo: es un negocio. En plena crisis de violencia, su administración ha destinado 15.6 millones de pesos al arrendamiento de patrullas, un gasto recurrente y opaco que bien pudo haberse convertido en inversión directa con la compra de unidades nuevas.
En lugar de adquirir patrullas que quedarían en propiedad del municipio, el alcalde prefiere rentarlas. ¿A quién? La transparencia brilla por su ausencia. No hay datos claros sobre las empresas beneficiarias, ni se ha informado si alguna de ellas tiene vínculos con socios o cercanos al propio Alonso Cerezo o a su primer damo Luis Abella Alvarado lo único cierto es que el dinero sale de las arcas públicas mes tras mes, sin que los cordobeses sepan si pagan sobreprecios, si las unidades son realmente funcionales o si el contrato es producto de un dedazo.
El resto del gasto en operación tampoco convence: 6.6 millones en combustible y más 1.5 millones en mantenimiento – Cantidad que se podría estar pagando a los mismos talleres de Trabal de donde se ha visto salir y entrar unidades del Ayuntamiento –. Las patrullas, en su mayoría rentadas, pasan más tiempo estacionadas que patrullando. Testigos en la zona centro reportan unidades detenidas por horas, con agentes de mal equipados y semi uniformados pero sin recorrer. La simulación es perfecta: gasto millonario, cero resultados.
El problema de fondo es conceptual. Mientras un gobierno eficiente invierte en activos, Manuel Alonso gasta sin generar patrimonio. Los 15.6 MDP que se van en rentas podrían haber comprado al menos 30 patrullas nuevas (considerando un costo promedio de 500 mil pesos cada una), unidades que además podrían financiarse a plazos y quedar como bienes del municipio. Pero la opacidad y la falta de voluntad lo impiden.
A esto se suman 79.4 millones de pesos en sueldos para 317 elementos número que no cuadran por que cada elemento habría ganado más de 250 mil pesos en estos 4 meses y más de 60 mil pesos por mes, cuando elementos se han quejado de recibir un salario aproximado de 16 mil pesos agregando otro toque de completa opacidad en los salarios de los policías, esto claro está, sin mejora evidente en la incidencia delictiva–
Habría que agregar casi 2 millones en capacitaciones y pruebas de control que no se reflejan en las calles. El resultado es una política de seguridad que no protege: ni a la ciudadanía ni siquiera a los propios empleados municipales, quienes han sido víctimas de asaltos y amenazas. La conclusión es inevitable: Manuel Alonso Cerezo convierte la seguridad en un gasto oscuro y recurrente, no en una inversión clara y tangible. Mientras siga rentando patrullas a proveedores desconocidos, los cordobeses seguirán pagando el precio de la inseguridad.
