El Buen Tono
Sandra González
Orizaba.- Desde hace más de dos años, Leonel se ha convertido en uno de los personajes más queridos por los visitantes de Plaza Río, donde sus paseos diarios entre las bancas y los accesos al espacio de Pichucalco, cerca de la estatua de Agustín Lara, le han ganado caricias, fotografías y hasta una pequeña comunidad de admiradores que ya acuden preparados con sobres de alimento para consentirlo.
Este felino tiene casa y una familia que lo espera, pero disfruta salir a recorrer la zona y saludar a quienes se cruzan en su camino. Su presencia es tan habitual que algunos turistas ya lo reconocen y, cuando lo encuentran, no pierden la oportunidad de acercarse para acariciarlo o capturar una imagen de su peculiar visitante.
Para evitar que alguien piense que está perdido, Leonel porta un cinturón con un mensaje que explica su situación y tranquiliza a quienes se preocupan por él. Su letrero, escrito con un toque de humor, deja claro que tiene hogar y que sus paseos son parte de su rutina, mientras recibe muestras de cariño de las personas que frecuentan el lugar.
Sin embargo, la historia de Leonel también permite mirar a otros felinos que deambulan por el mismo sector. Al menos tres gatos más suelen permanecer bajo el puente Independencia, algunos durante buena parte del día, pero, a diferencia de él, no cuentan con un hogar conocido, por lo que su presencia recuerda la situación de los animales que viven en las calles.
Entre paseos, fotografías y visitantes que llegan con alimento, Leonel se ha ganado un sitio especial en Plaza Río y demuestra cómo un animal puede generar afecto entre personas de distintos lugares. Su historia también invita a mirar con mayor atención a los gatos que comparten su entorno y que, sin tener la misma suerte, necesitan consideración y cuidado.
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