

De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba. — La administración de Manuel Alonso Cerezo simula una limpieza vial que no llega a las colonias. Dos meses después del anuncio publicitario donde prometían eliminar los “autos macetas”, la ciudad sigue invadida por chatarra y la jefatura de David Flores “El Gavilán” se ha convertido en el filtro donde las quejas ciudadanas mueren antes de llegar a la grúa.
La mentira tiene sustento oficial: mediante el oficio de respuesta a la solicitud de información 950546126000364, la Subdirección de Tránsito y Movilidad declaró apenas 10 unidades en todo el municipio, una cifra insultante frente a los cientos que los ciudadanos denuncian. La discrepancia entre los oficios UT/COR/1373/2026 y la realidad física de Córdoba sugiere que la autoridad no solo ignora el problema, sino que lo encubre. Mientras la Tesorería confirma en el oficio TES/294/2026 que el costo de arrastre es de 821 pesos, las grúas brillan por su ausencia.
La ciudadanía ha señalado los puntos donde los vehículos abandonados sirven de guarida a delincuentes y fauna nociva. En colonias como Carriles, San Román y Miguel Alemán, los autos chatarra son inamovibles. En el centro, sobre calle 1 entre avenidas 1 y 3, la presencia de autos maceta evidencia que “El Gavilán” protege intereses específicos o es incapaz de aplicar el reglamento, incluso frente a sus propias oficinas.
La labor de la Dirección de Tránsito ha sido señalada no como servicio, sino como recaudación irregular. Al amparo del artículo 224 del Reglamento de Tránsito (citado en el oficio UT/COR/1053/2026), los agentes bajo el mando de Flores Cervantes utilizan la amenaza del retiro para extorsionar a propietarios de talleres o particulares, permitiendo que las unidades se queden en la vía pública tras el pago de cuotas informales.
