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Alejandro Aguilar
El Buen Tono

REGIÓN.- El acuífero Orizaba-Córdoba, que abastece a las ciudades de Orizaba y Córdoba y sus zonas conurbadas, presenta un déficit anual de -6.3 millones de metros cúbicos, lo que significa que cada año se extrae más agua de la que el manto puede recuperar de manera natural. La combinación de sobreexplotación sostenida y disminución de la recarga natural anticipa un escenario de mayor estrés hídrico para ambas cabeceras municipales.
La cifra forma parte del acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación el 9 de noviembre de 2023, con fecha de corte al 30 de diciembre de 2022, y está disponible en el portal de transparencia de la Conagua. Sin embargo, los organismos operadores responsables del suministro de agua potable en ambas ciudades —Hidrosistema de Córdoba y el Instituto Municipal de Agua Potable de Orizaba (IMAPO)— no han informado a la población sobre esta condición ni han presentado medidas para reducir la presión sobre el acuífero compartido.

LA CURVA DEL DETERIORO
La comparación de los tres acuerdos oficiales emitidos en los últimos diez años revela una tendencia descendente que no ha sido detenida. En 2015, con datos de 2014, el acuífero reportaba un déficit de -2.6 millones de metros cúbicos anuales. Para 2020, el déficit ascendió a -5.67 millones. En el último corte, alcanzó los -6.3 millones, un incremento del 142% respecto a la medición de hace una década.
Este agravamiento no se debe a un aumento significativo en la extracción concesionada, que se ha mantenido estable en alrededor de 44.5 a 45 millones de metros cúbicos anuales. La causa principal es la disminución de la recarga natural del acuífero: pasó de 81.8 millones de metros cúbicos anuales en 2014 a 78.8 millones en 2022. El manto recibe hoy tres millones de metros cúbicos menos de agua cada año por lluvia y flujos subterráneos, mientras el bombeo se sostiene en los mismos niveles, afectando con ello el suministro de Orizaba y Córdoba.

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