

De la Redacción
El Buen Tono
Río Blanco.- La administración del expresidente Ricardo Pérez García dejó una herencia financiera de desorden y negligencia. La autoridad actual enfrenta un panorama asfixiante, con adeudos preliminares que rondan los 55 millones de pesos, comprometiendo seriamente la operatividad del ayuntamiento y los servicios básicos.
Entre las deudas detectadas hay más de 14 millones con FIRIOB, más de 2 millones con la CFE por luminarias irregulares, y otros 2 millones con la CAEV. También existe un adeudo con CONAGUA, incluso uno en proceso de ejecución fiscal, además de otros compromisos que siguen saliendo a la luz.
El pasivo incluye laudos condenatorios por juicios laborales nunca atendidos. A esto se suman gastos extraordinarios para rehabilitar unidades de limpia pública, ya que camiones recolectores nuevos fueron abandonados sin mantenimiento, afectando el servicio de basura.
Aunque el impago no constituye automáticamente un delito, podría configurar ejercicio abusivo de funciones si se acredita negligencia dolosa.
La nueva administración tiene la obligación de denunciar ante las instancias correspondientes cualquier irregularidad que implique daño patrimonial.
