Alejandro Aguilar
El Buen Tono
CÓRDOBA.- Documentos oficiales revelan que el rezago irrecuperable de administraciones pasadas, ahora es transferido a la ciudadanía mediante tarifas más altas y cobros arbitrarios.
En los últimos meses, usuarios han padecido de cobros arbitrarios por parte de Hidrosistema; bajo la excusa de mantener el medidor de agua dentro de sus domicilios, dichas tarifas se multiplicaron a más del doble y hasta diez veces, de lo que pagaban normalmente mes con mes.
Sin saberlo, usuarios pagan una deuda histórica de 63.5 millones de pesos, que Hidrosistema no pudo, o no supo, cobrar a deudores morosos de administraciones pasadas.
Las Notas a Estados Financieros de la paramunicipal, con corte al 30 de junio de 2025, revelan que el organismo es incapaz de sanear sus finanzas y, en la práctica, trasladan el costo de su ineficiencia a la base de usuarios, a través de presión fiscal agresiva.
UN GRAVE REZAGO
El documento presentado ante el Congreso es claro en el diagnóstico del problema, pero omiso en la solución real. En las “Notas de Memoria (Cuentas de Orden)” existe un “saldo” de $63,538,901.18 que se encuentra en las cuentas de orden en rezago por recuperar, se refiere a los servicios de agua y drenaje de ejercicios anteriores.
Esta enorme suma, contabilizada como un derecho “contingente” (es decir, de cobro incierto), es una herencia envenenada que la administración no ha podido remediar. Al no recuperar ese dinero, la paramunicipal ha tenido que buscar liquidez de otras formas, y la principal ha sido presionar la parte más fácil: ¡el usuario que sí paga!
MULTAR
AL CUMPLIDO
Los ingresos por concepto de “Derechos”, los pagos directos de usuarios por el servicio de agua, se dispararon a $91.2 millones en el semestre, representando el 80 % de la recaudación.
Esta dependencia extrema de los bolsillos ciudadanos son prácticas arbitrarias. Vecinos de colonias reportan que la paramunicipal ahora exige cobros por acceder a medidores que, por defectos de instalación original, están dentro de las viviendas. El ciudadano, así, paga dos veces: primero por una instalación deficiente hecha por la paramunicipal y, luego, por la verificación de un equipo que es responsabilidad de la empresa.


