

Alejandro Aguilar
El Buen Tono
CÓRDOBA.- La administración de Hidrosistema no solamente falla en la transparencia, sino en su capacidad básica de gestión. La opacidad en las tarifas y el reciclaje de planes de abasto que configuran un escenario donde la ciudadanía paga el precio de una institución que confunde la discrecionalidad con la autonomía y cae en la corrupción.
El estudio tarifario de agua y saneamiento —eje técnico que justifica el impacto económico en los hogares— se ha convertido en un “secreto de Estado”. Lo que debería ser un proceso de comunicación natural es, hoy, un ejercicio de hermetismo burocrático que desafía incluso los mandatos de la Contraloría General del Estado.
A través del oficio SAI/UTHC/016/2025, la paramunicipal incurre en una contradicción flagrante: declara el estudio como “concluido” (octubre de 2024), pero se niega a entregar las evidencias de su elaboración. Esta negativa no es un incidente aislado, sino una estrategia de ocultamiento que ignora que la información técnica debe darse concretamente a la población usuaria, no como un asunto privado de la administración.
La persistencia de negar el acceso a los documentos, a pesar de las órdenes explícitas de la Contraloría General del Estado, que en un acuerdo ordenó la entrega al solicitante, al no existir constancia de que se le hubieran enviado previamente.
Además, ante una solicitud de transparencia sobre el plan de abastecimiento, la paramunicipal únicamente envió una copia del calendario de tandeo de la administración pasada, con sus logos oficiales, lo que evidencia la falta de planeación y transparencia en un tema vital para la población.
