El Buen Tono
Sandra González
Orizaba.- Los hombres que sufren violencia familiar también enfrentan prejuicios sociales e institucionales que los mantienen en silencio, al grado de que muchos no se atreven a acudir a una Fiscalía a denunciar o solicitar medidas de protección por temor a ser ridiculizados por romper con el estereotipo de que deben ser fuertes y no mostrar vulnerabilidad, señaló Mariela Martínez Ortiz.
Durante la conferencia sobre equidad de género, realizada en la Rectoría de Nuestra Señora del Carmen, en el marco de las actividades de Cáritas de Orizaba y Casa de la Misericordia, la ponente advirtió que la igualdad de oportunidades debe dejar de entenderse como una lucha exclusiva de las mujeres y comenzar a reconocer también las problemáticas que enfrentan los hombres dentro del entorno familiar.
Martínez Ortiz cuestionó las cargas ideológicas que históricamente han asignado determinadas actividades y comportamientos a hombres y mujeres, pues mientras a ellas se les ha limitado en ciertos espacios, a ellos se les ha impuesto la obligación de mostrarse fuertes, poderosos y emocionalmente invulnerables.
Advirtió que estos estereotipos provocan que algunos hombres no busquen ayuda psicológica, jurídica o espiritual, e incluso eviten acudir ante las autoridades para denunciar violencia familiar o solicitar protección, por miedo a las críticas y burlas sociales.
Planteó que la equidad implica reconocer la dignidad de todas las personas, sin discriminación por su condición, así como entender que tanto hombres como mujeres tienen derecho a expresar sus emociones, pedir ayuda y acceder a las mismas oportunidades para desarrollarse.
Asimismo, consideró necesario regresar la atención al núcleo familiar, donde deben fortalecerse los valores, la educación y el respeto, pues las problemáticas de violencia que actualmente enfrenta la sociedad también tienen relación con la pérdida de principios de convivencia y reconocimiento mutuo.
La conferencia tuvo como propósito sensibilizar a hombres y mujeres sobre la importancia de construir relaciones sanas, reconocer la dignidad humana y promover la igualdad de oportunidades desde los ámbitos familiar y social.
La actividad concluyó con un llamado a comprender que la igualdad no significa discriminar ni imponer capacidades en función del género, sino reconocer que todas las personas merecen respeto, escucha y oportunidades para vivir libres de violencia.
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