De la redacción
El Buen Tono
Una operación de control migratorio desplegada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) dejó un saldo de 1 mil 328 personas detenidas en los estados de Virginia y Maryland, como parte de un operativo denominado Operation Safe Community–Washington, D.C.
De acuerdo con cifras difundidas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), las acciones se desarrollaron durante dos semanas principalmente en comunidades ubicadas en los suburbios de Washington D.C., además de distintos puntos de ambos estados.
El gobierno estadounidense difundió algunos casos particulares para describir el perfil de las personas detenidas, aunque no existe una lista pública completa que permita verificar los antecedentes de las 1 mil 328 personas arrestadas.
Entre los casos mencionados por las autoridades se encuentra un hombre detenido en Manassas, Virginia, señalado por el DHS como presunto integrante de una pandilla. La dependencia indicó que anteriormente había sido condenado por conducir bajo los efectos del alcohol, manejar con una licencia suspendida y reingresar ilegalmente a Estados Unidos.
En Alexandria fue detenido un hombre originario de Guatemala, a quien las autoridades relacionaron con un arresto previo por la presunta violación de una persona con discapacidad mental.
El DHS también informó sobre la captura de una persona que contaba con una orden de arresto por asesinato.
Las autoridades estadounidenses señalaron otros delitos relacionados con algunos de los detenidos, entre ellos agresión sexual, secuestro, conducción bajo los efectos del alcohol, darse a la fuga después de un accidente, robo de identidad y robo.
Sin embargo, la información difundida por el gobierno federal no permite determinar de manera independiente cuántas de las 1 mil 328 personas tenían antecedentes penales, pues los casos detallados representan menos de un tercio del total de arrestos.
El secretario del DHS, Markwayne Mullin, defendió el operativo y afirmó que las acciones estuvieron dirigidas a localizar a personas que, según las autoridades, permanecían ilegalmente en Estados Unidos y que algunas tenían antecedentes relacionados con delitos violentos, robos, conducción bajo los efectos del alcohol y pertenencia a pandillas.
Por su parte, autoridades de Maryland cuestionaron el alcance del operativo. El gobernador Wes Moore señaló que, de acuerdo con los propios datos federales, solo una parte de los detenidos había sido acusada o condenada por delitos.
Moore también expresó preocupación por reportes de mujeres mayores detenidas en sus edificios, trabajadores perseguidos en vecindarios y padres separados de sus hijos estadounidenses.
El gobernador mencionó además un reporte según el cual una persona habría sufrido una fractura de cuello durante un arresto realizado por agentes de ICE.
El operativo ha generado así un nuevo choque entre autoridades federales y estatales sobre el alcance de las acciones migratorias y sus efectos en las familias y comunidades de Virginia y Maryland.
