

AGENCIA
Ciudad de México.- A más de dos décadas de la desaparición del periodista Alfredo Jiménez Mota, el caso permanece sin resolverse y en medio de señalamientos de presuntos vínculos entre autoridades y el crimen organizado en Sonora.
El reportero, de 25 años y especializado en temas de narcotráfico, fue visto por última vez la noche del 2 de abril de 2005. Desde entonces, su paradero es desconocido. Durante su labor en el diario El Imparcial, publicó la serie “Mafia en Sonora”, en la que documentó presuntos nexos entre corporaciones policiales y grupos delictivos.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que solicitará a la Fiscalía General de la República y a la Comisión de Búsqueda un informe actualizado sobre el estado de las investigaciones, ante la falta de resultados concretos.
El caso ha estado rodeado de versiones que apuntan a la participación de grupos criminales como Los Salazar, así como a posibles complicidades de funcionarios. Investigaciones periodísticas han señalado incluso la presunta implicación de actores políticos y de seguridad en la desaparición.
De acuerdo con testimonios presentados ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y organismos internacionales, el periodista habría sido blanco por investigar redes de protección al narcotráfico en la entidad.
Cinco años atrás, el Estado mexicano ofreció una disculpa pública a la familia, en un acto encabezado por el entonces subsecretario Alejandro Encinas, sin que ello derivara en avances sustanciales en la investigación.
A 21 años de los hechos, no hay personas detenidas ni sentenciadas, lo que mantiene el caso como uno de los más emblemáticos de impunidad en agresiones contra periodistas en México.
La desaparición de Jiménez Mota continúa siendo un símbolo de los riesgos que enfrentan quienes investigan al crimen organizado, mientras familiares y colegas exigen justicia y el esclarecimiento de los hechos.
