AGENCIA
Veracruz, Ver.- El caso de “Hiena”, una perrita en situación de calle que sufrió quemaduras en cerca del 80 por ciento de su cuerpo tras ser presuntamente atacada con agua hirviendo, ha vuelto a exhibir una realidad preocupante: La creciente violencia contra los animales y la falta de conciencia de quienes los consideran seres desechables en lugar de seres sintientes.
La agresión, ocurrida el pasado 14 de julio en el fraccionamiento Lomas del Vergel, provocó una fuerte movilización ciudadana y de colectivos protectores de animales, quienes denunciaron los hechos ante la Fiscalía General del Estado y exigieron que el responsable sea identificado y llevado ante la justicia.
Tras varios días de incertidumbre, “Hiena” fue localizada este 27 de julio por comerciantes de la colonia, quienes decidieron protegerla y solicitar el apoyo de rescatistas. Gracias a la intervención del activista Mariano Molina y de la Dirección de Salud Animal del Ayuntamiento de Veracruz, la perrita fue trasladada para recibir atención veterinaria especializada.
El diagnóstico médico confirmó la gravedad de las lesiones. Las quemaduras abarcan aproximadamente el 80 por ciento de su cuerpo, afectando cuello, pecho, espalda y patas traseras, por lo que su estado de salud es delicado y requerirá un tratamiento prolongado, además de medicamentos, material especializado y una cama aérea para evitar complicaciones durante su recuperación.
Más allá del rescate, el caso ha despertado un profundo rechazo social, pues evidencia hasta dónde puede llegar la crueldad humana contra un animal indefenso. Para activistas, este tipo de agresiones no pueden seguir siendo vistas como hechos aislados, sino como conductas que reflejan una preocupante pérdida de empatía y que, de no ser castigadas, tienden a repetirse.
Protectores de animales señalaron que la impunidad en los casos de maltrato ha favorecido el incremento de denuncias en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río. Recordaron que recientemente se registró otro caso similar en la colonia Playa Linda, lo que demuestra que la violencia contra los animales continúa ocurriendo sin consecuencias ejemplares para los responsables.
Aunque la Dirección de Salud Animal asumirá los gastos básicos de la atención médica de “Hiena”, los rescatistas solicitaron el apoyo de la ciudadanía para conseguir insumos y medicamentos que ayuden a salvarle la vida.
Mientras la perrita lucha por recuperarse, organizaciones defensoras de los animales insistieron en que el verdadero reto no termina con su rescate. Exigen que la investigación avance hasta dar con el responsable y que se aplique la ley con todo su rigor, pues consideran que una sociedad que normaliza la crueldad hacia los animales también erosiona los valores de respeto y convivencia que deben prevalecer entre las personas.
