

AGENCIA
Ciudad de México.- Aunque el gobierno y algunos analistas celebran que la inflación moderó su ritmo durante abril, la realidad para millones de familias mexicanas sigue siendo muy distinta: Los alimentos básicos continúan disparándose y el golpe al bolsillo recae, otra vez, sobre los sectores más vulnerables.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía informó que la inflación mensual fue de 0.20 por ciento (%) en abril y que la tasa anual bajó de 4.59 a 4.45%. Sin embargo, la aparente mejoría se sostuvo principalmente por la reducción temporal en las tarifas eléctricas derivada del programa de temporada cálida, y no porque los productos esenciales hayan dejado de subir.
Mientras las cifras oficiales hablan de desaceleración, en mercados, tianguis y tiendas de barrio la realidad es otra. Productos indispensables para la alimentación registraron aumentos alarmantes: El jitomate subió 19.25% en un solo mes, el chile serrano 36.27%, el chile poblano 41.42% y la papa 12.23%.
A esto se suman incrementos en gasolina premium, gas LP y alimentos preparados, afectando directamente a quienes destinan casi todo su ingreso a sobrevivir día con día.
El problema no es menor. Banamex advirtió que la inflación comenzó nuevamente a golpear con más fuerza a los hogares de menores ingresos, precisamente aquellos que gastan la mayor parte de su dinero en comida, transporte, salud y educación.
Según el análisis financiero, las familias que viven con menos de un salario mínimo acumulan una inflación de 1.7% en lo que va de 2026, superior incluso a la inflación general reportada oficialmente.
La llamada “inflación moderada” termina siendo una estadística lejana para millones de mexicanos que enfrentan aumentos diarios en productos básicos mientras sus salarios siguen perdiendo capacidad de compra.
El contraste también exhibe una desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la vida cotidiana. Aunque la baja en tarifas eléctricas ayuda temporalmente a contener el índice general, los alimentos frescos —que son indispensables y no opcionales— siguen encareciéndose aceleradamente.
Especialistas señalan que esta presión es especialmente grave porque las familias vulnerables no tienen margen de maniobra: Si sube el jitomate, la papa, el gas o el transporte, simplemente deben sacrificar otros gastos esenciales.
A pesar de los discursos sobre estabilidad económica, el deterioro del poder adquisitivo continúa avanzando silenciosamente, mientras millones de hogares ajustan cada vez más su consumo para enfrentar una inflación que, en los hechos, sigue golpeando la mesa de los más pobres.
Esas cosas pasan, cuando se toman decisiones económicas basadas en criterios políticos. ¡Y lo que falta! Hasta Banxico ya fue alcanzado por la 4T y su incapacidad de poder manejar el dinero en esta situación.
