

AGENCIA
Nacional.- La inflación en México registró un repunte durante marzo al ubicarse en 4.59 por ciento (%) anual, su nivel más alto desde octubre de 2024, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El aumento fue impulsado principalmente por el encarecimiento de productos agropecuarios, en especial el jitomate.
De acuerdo con el reporte, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) tuvo un incremento mensual de 0.86%, lo que representa su tercera alza consecutiva y el mayor avance para un mismo periodo desde 2022.
El sector agropecuario registró un incremento anual de 8.77%, destacando el caso del jitomate, cuyo precio se disparó 42%, convirtiéndose en uno de los principales factores de presión inflacionaria.
Este encarecimiento también se reflejó en los mercados: el jitomate bola premium alcanzó precios cercanos a los 80 pesos por kilo en la Central de Abasto, mientras que el tipo saladet se comercializó alrededor de 60 pesos en tianguis y mercados.
Analistas señalan que el alza responde a factores como condiciones climáticas, problemas logísticos y variaciones estacionales. Además, el Índice Nacional de Precios Productor (INPP) mostró un incremento mensual de 31.41%o en el jitomate, lo que anticipa presiones adicionales para el consumidor en los próximos meses.
“El aumento en costos al productor eventualmente se traslada al consumidor, aunque a distinta velocidad”, explicó el economista Víctor Gómez Ayala, quien subrayó que cuando los precios bajan, la corrección suele ser más lenta.
Por su parte, Janneth Quiroz indicó que el comportamiento del jitomate responde a un choque de oferta persistente, lo que podría retrasar la normalización de precios y mantener presiones en la inflación no subyacente.
En contraste, integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México consideran que este tipo de aumentos son transitorios y tienden a disiparse conforme se normalizan las condiciones de producción.
En su última reunión, el banco central decidió recortar la tasa de interés en 25 puntos base, para ubicarla en 6.75%, en un intento por equilibrar el crecimiento económico con el control de la inflación.
Analistas prevén que en abril la inflación podría moderarse debido a menores presiones en los precios de combustibles, derivadas de estímulos fiscales aplicados por el gobierno federal y una posible estabilización en los mercados energéticos.
No obstante, advierten que los productos agropecuarios seguirán siendo un factor de riesgo, por lo que la inflación podría mantenerse elevada en el corto plazo, afectando directamente el bolsillo de los consumidores.
