AGENCIA
Culiacán, Sin.- César Gastélum, conocido en redes sociales como “Cesarín”, fue asesinado a balazos mientras realizaba una transmisión en vivo junto a dos amigos frente a un restaurante de comida rápida en Culiacán, Sinaloa. El ataque ocurrió la noche del martes y quedó registrado por la cámara con la que transmitía para sus más de 500 mil seguidores.
De acuerdo con los primeros reportes, dos hombres a bordo de una motocicleta se acercaron al lugar y dispararon contra el joven de 25 años, impactándolo en la cabeza. La agresión fue presenciada en tiempo real por cientos de usuarios que seguían la transmisión.
Las autoridades iniciaron una investigación para esclarecer el crimen. La Fiscalía General del Estado informó que una de las líneas de investigación considera algunas publicaciones realizadas por el creador de contenido en las que presuntamente hacía referencia a una facción de un grupo delictivo; sin embargo, hasta el momento no existe confirmación de que el influencer estuviera siendo investigado o hubiera recibido amenazas previas.
El homicidio se suma a una serie de asesinatos de creadores de contenido registrados en Sinaloa desde el inicio de la confrontación entre facciones del Cártel de Sinaloa, conflicto que ha incrementado la violencia en la entidad durante los últimos dos años.
Gastélum era conocido por compartir contenido relacionado con humor, retos, viajes, automóviles y estilo de vida. En ocasiones también publicaba imágenes y videos vinculados con la cultura popular asociada al crimen organizado, un fenómeno que especialistas consideran cada vez más frecuente en redes sociales.
Expertos en comunicación y seguridad señalan que algunos grupos criminales han encontrado en las plataformas digitales una herramienta para difundir símbolos, estilos de vida y mensajes dirigidos principalmente a los jóvenes, mientras que la exposición pública de algunos influencers los convierte en objetivos dentro de contextos de violencia.
Por su parte, el Gobierno de México aseguró que el caso será investigado para identificar y detener tanto a los autores materiales como a quienes pudieran haber ordenado el ataque. Mientras tanto, el asesinato de “Cesarín” reaviva el debate sobre los riesgos que enfrentan algunos creadores de contenido en regiones afectadas por la delincuencia organizada.
