Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- Mientras la administración municipal encabezada por Hugo Chahín Kuri avanza hacia sus primeros ocho meses de gobierno, comerciantes del Mercado Cerritos aseguran que uno de los principales problemas del inmueble permanece sin solución: las filtraciones de agua que desde hace aproximadamente cinco años afectan a los locatarios, particularmente a quienes ocupan los pasillos 5 y 7, ubicados en la parte más alejada del complejo.
Con la llegada de las lluvias, las goteras dejan de ser una simple molestia y se convierten en un problema sanitario y de seguridad. El agua se introduce al mercado, provoca anegamientos y obliga a los comerciantes a retirar el líquido por sus propios medios para evitar que los charcos se conviertan en focos de infección o criaderos de mosquitos.
La situación ha llegado al punto de que los propios locatarios tienen que colocar lonas y plásticos sobre sus puestos para proteger la mercancía de las filtraciones. Una solución improvisada que evidencia, dicen, la falta de una intervención definitiva por parte de las autoridades municipales.
“En ocho meses ninguna autoridad se ha presentado; los que vienen solamente toman fotografías y se retiran, pero nosotros seguimos igual”, señaló una de las comerciantes, quien lamentó que durante años hayan solicitado atención sin que el problema sea resuelto de fondo.
El reclamo no se limita a reparar una gotera. Los comerciantes señalan que desde hace alrededor de cinco años han solicitado trabajos de impermeabilización y mantenimiento, sin obtener una solución permanente.
Durante la temporada de lluvias, el ingreso constante de agua también representa riesgos adicionales: superficies resbalosas que pueden provocar caídas, posibles afectaciones a instalaciones eléctricas, contaminación de productos, deterioro de mercancías y daños progresivos al propio inmueble.
El origen de las filtraciones deberá ser determinado mediante una revisión técnica, particularmente de la impermeabilización, techumbre, canaletas y sistema de drenaje pluvial. Sin embargo, el problema central es que, de acuerdo con los locatarios, han transcurrido años de reportes sin que exista una reparación definitiva.
El Mercado Cerritos es un inmueble municipal inaugurado en 2010, por lo que los comerciantes consideran necesario que el ayuntamiento no se limite a documentar las afectaciones, sino que determine las causas, establezca un programa de mantenimiento y atienda de manera integral las zonas dañadas.
La pregunta es inevitable: ¿cuántas temporadas de lluvias más tendrán que soportar los comerciantes antes de que las fotografías tomadas por los funcionarios se conviertan en obras de mantenimiento? Para los locatarios, el problema ya no es nuevo ni desconocido. Lo que reclaman es que la autoridad deje de administrar las consecuencias de las filtraciones y finalmente atienda la causa.
