

Agencias
EU.- La guerra en Oriente Medio entró este martes en su cuarto día con una escalada sin precedentes. Israel bombardeó objetivos estratégicos en Teherán y confirmó una incursión terrestre en el sur de Líbano, mientras Irán lanzó drones que impactaron la embajada de Estados Unidos en Riad, provocando un incendio y el cierre inmediato de la sede diplomática. Horas después se reportaron explosiones en el centro de la capital saudí. Washington contabiliza seis soldados muertos y pidió a sus ciudadanos evacuar 14 países de la región por motivos de seguridad.
El conflicto, que estalló tras bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha dejado más de 780 muertos en territorio iraní, según la Media Luna Roja local, cifra que no ha sido verificada de forma independiente. En Líbano, autoridades reportan al menos 52 fallecidos y la ONU estima más de 30 mil desplazados, en medio de enfrentamientos entre el ejército israelí y el movimiento chiita Hezbolá, aliado de Teherán. La tensión también alcanzó Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Catar, donde se denunciaron ataques contra bases militares y centros estratégicos.
El gobierno iraní advirtió a Alemania, Francia y Reino Unido que cualquier intervención será considerada “un acto de guerra”, luego de que estos países expresaran disposición a emprender acciones defensivas. Israel, por su parte, sostiene que su objetivo es impedir que Irán desarrolle armas nucleares y desmantelar su capacidad balística. El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que Teherán avanzaba en la construcción de instalaciones subterráneas que volverían “intocables” sus programas militares en pocos meses.
La guerra también golpea a los mercados internacionales. El precio del crudo Brent se disparó cerca de 8%, superando los 83 dólares por barril, ante el temor de una interrupción en el suministro desde el Golfo Pérsico y la paralización del estratégico estrecho de Ormuz. Analistas advierten que el conflicto podría prolongarse durante semanas o incluso meses, aumentando el riesgo de una crisis energética global y un éxodo masivo desde Irán, país con cerca de 90 millones de habitantes.
