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De la redacción
El Buen Tono

En medio de la guerra con Estados Unidos e Israel, las exportaciones de petróleo de Irán no solo se han mantenido, sino que han registrado un aumento en los últimos días, consolidando su papel en el mercado energético global pese a las tensiones en el Golfo Pérsico.

De acuerdo con autoridades iraníes, el flujo de crudo desde la isla de Jark, considerada la principal terminal petrolera del país, continúa operando con normalidad. Esta instalación estratégica, ubicada cerca del Estrecho de Ormuz, concentra cerca del 90 por ciento de los envíos de petróleo iraní en condiciones habituales.

Tras recientes inspecciones, el Parlamento iraní aseguró que los volúmenes de exportación no han disminuido, lo que refuerza la relevancia de esta infraestructura incluso en un escenario de conflicto. La continuidad de operaciones en esta zona clave ha permitido a Irán sostener su presencia en los mercados internacionales.

En paralelo, el presidente Donald Trump ha lanzado advertencias sobre posibles acciones contra la isla de Jark si no se logra un acuerdo y si Irán no garantiza la reapertura del tránsito en el Estrecho de Ormuz, un punto por donde circula aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial.

Aunque Estados Unidos ha confirmado ataques en la región, ha señalado que estos se han dirigido exclusivamente a objetivos militares, evitando afectar directamente la infraestructura petrolera. Sin embargo, el despliegue del buque anfibio USS Tripoli en Medio Oriente ha elevado la tensión y mantiene latente el riesgo de una mayor intervención.

En este contexto, India ha retomado la compra de petróleo iraní, una práctica que no realizaba desde 2019 debido a presiones internacionales. El Ministerio de Petróleo indio confirmó que refinerías del país han adquirido crudo iraní para garantizar el suministro energético, afectado por las interrupciones derivadas del conflicto.

Además, India concretó la compra de 44 mil toneladas métricas de gas licuado de petróleo iraní, actualmente en proceso de descarga en el puerto de Mangalore. Este movimiento refleja la necesidad de diversificar fuentes de abastecimiento ante la incertidumbre global.

El incremento de las exportaciones iraníes y la reactivación de compras por parte de India evidencian cómo la guerra está reconfigurando el mercado energético. Mientras persisten los riesgos en el Golfo Pérsico, los principales consumidores buscan asegurar su suministro y reducir el impacto económico de un conflicto que mantiene en alerta a los mercados internacionales.

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