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AGENCIA

Irán.- La tensión entre Irán y Estados Unidos se intensificó luego de que el gobierno iraní asegurara que no busca un conflicto armado, pero que está plenamente preparado para enfrentarlo, en respuesta a las advertencias de Washington sobre la posibilidad de ataques aéreos por la represión de protestas antigubernamentales en ese país.

El mensaje de Teherán se produjo después de que autoridades estadounidenses afirmaran que Irán estaría buscando conversaciones para evitar una intervención militar, en un contexto marcado por muertes de manifestantes, amenazas comerciales y un canal diplomático que, pese a todo, continúa abierto.

Durante una conferencia con embajadores extranjeros en Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, afirmó que su país “no busca la guerra, pero está totalmente preparado”. El canciller iraní sostuvo que su gobierno también está dispuesto a negociar, aunque dejó en claro que cualquier diálogo deberá darse bajo condiciones de igualdad y respeto mutuo.

“Las negociaciones deben ser justas, con igualdad de derechos y basadas en el respeto mutuo”, subrayó Araqchi.

La cancillería iraní confirmó que existe un canal de comunicación abierto con Steve Witkoff, enviado especial del presidente estadounidense, a pesar de que ambos países no mantienen relaciones diplomáticas formales.

Desde Washington, la Casa Blanca informó que el presidente Donald Trump mantiene sobre la mesa la opción de ataques aéreos como respuesta a la represión de protestas en Irán. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, señaló que el mandatario contempla “todas las opciones”, incluida la acción militar, aunque aseguró que la vía diplomática sigue siendo la primera alternativa.

Leavitt indicó que los mensajes públicos del régimen iraní difieren de los que Estados Unidos recibe en privado, y afirmó que Trump tiene interés en explorar esos canales. El propio presidente declaró que el ejército estadounidense evalúa “opciones muy fuertes” y sostuvo que Irán habría cruzado una línea roja tras el asesinato de manifestantes.

Las protestas en Irán iniciaron el 28 de diciembre y se han transformado en un movimiento que desafía abiertamente al régimen teocrático. De acuerdo con la organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, al menos 648 manifestantes han muerto desde el inicio de las movilizaciones.

La Casa Blanca reconoció que hay personas asesinadas durante las protestas. Leavitt afirmó que Trump “no quiere ver a personas siendo asesinadas en las calles de Teherán”, algo que, dijo, está ocurriendo actualmente.

En respuesta a las manifestaciones, el gobierno iraní ha impulsado marchas oficialistas, y miles de personas se congregaron en una plaza del centro de Teherán para expresar su respaldo al régimen.

En medio de la escalada, Trump anunció la imposición inmediata de aranceles del 25 por ciento a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán. La advertencia fue difundida a través de su red Truth Social.

“Cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará aranceles del 25 por ciento por cualquier negocio que realice con Estados Unidos”, escribió el mandatario.

Entre los principales socios comerciales de Irán se encuentran China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Irak, según datos de Trading Economics.

De manera paralela, el gobierno estadounidense emitió una alerta urgente de seguridad en la que pidió a sus ciudadanos abandonar Irán lo antes posible o, en caso de no poder hacerlo, resguardarse en zonas seguras con provisiones básicas ante el deterioro de las condiciones de seguridad.

El aviso, difundido por la embajada virtual de Estados Unidos, advierte que las manifestaciones se han intensificado en distintas regiones del país y podrían tornarse violentas, elevando el riesgo de arrestos, heridos y restricciones severas a la movilidad.

En el plano económico, la moneda iraní, el rial, sufrió un colapso acelerado tras el estallido de las protestas. Desde finales de diciembre, su valor se desplomó frente al dólar, el euro y otras divisas. En México, el rial llegó a cotizarse en alrededor de 0.000016 pesos.

Al inicio de las movilizaciones, el tipo de cambio rondaba los 2 mil 325 riales por peso mexicano, mientras que un dólar superaba los 41 mil 666 riales. Desde entonces, la moneda continuó su caída hasta niveles considerados prácticamente simbólicos.

El desplome del rial, sumado a la inflación, las sanciones internacionales y la tensión política, ha intensificado la presión sobre la economía iraní, mientras persisten las protestas internas y la amenaza de un conflicto mayor con Estados Unidos.

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