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Brasilia, 4 de agosto de 2025 – El Supremo Tribunal Federal de Brasil ordenó este lunes la prisión domiciliaria del expresidente Jair Bolsonaro, tras confirmar que violó las restricciones impuestas en su contra mientras se le procesa por intento de golpe de Estado.

El magistrado Alexandre de Moraes, encargado del caso, dictaminó la medida tras constatar que Bolsonaro incumplió las condiciones cautelares que le prohibían comunicarse por redes sociales, directa o indirectamente, y le exigían el uso de una tobillera electrónica, así como permanecer en su residencia durante noches y fines de semana.

Además de la reclusión en su hogar, el expresidente tiene prohibido recibir visitas, salvo las de familiares cercanos y abogados. También se le confiscaron teléfonos y dispositivos electrónicos, con el objetivo de impedirle difundir mensajes a través de redes sociales.

La decisión se basa en los mensajes leídos el domingo durante marchas bolsonaristas, en los que se instaba a atacar al Supremo Tribunal y se pedía una intervención extranjera en el Poder Judicial brasileño. Dichos mensajes, según el juez, provienen de Bolsonaro y fueron difundidos por sus hijos, quienes ocupan cargos legislativos.

En un giro internacional, el Gobierno de Donald Trump expresó su respaldo a Bolsonaro, aplicando sanciones económicas contra Brasil, bloqueando bienes de Alexandre de Moraes y retirando visas a miembros del Supremo brasileño.

La prisión domiciliaria ocurre en el contexto del juicio por el intento de impedir la toma de posesión de Luiz Inácio Lula da Silva en 2023, tras las elecciones presidenciales. Según la Fiscalía, Bolsonaro no solo planeó desconocer los resultados electorales, sino que llegó a discutir posibles acciones extremas, como el asesinato de Lula, con altos mandos militares.

El caso continúa generando tensión en Brasil y amenaza con escalar a una crisis institucional de dimensiones históricas.

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