De la redacción
El Buen Tono
El liniero de Michigan, Jaishawn Barham, se volvió tendencia este fin de semana después de propinar un cabezazo a un réferi durante el partido contra Ohio State. Lo sorprendente no fue la jugada, sino que no fue expulsado y solo recibió una penalización de 15 yardas por conducta antideportiva.
El incidente ocurrió en el primer cuarto, cuando los Wolverines ganaban 6-0 y Barham reclamó una marcación, impactando accidentalmente con su casco la cara del árbitro. Pese a que las reglas indican que cualquier contacto contra los oficiales amerita expulsión, el liniero permaneció en el campo, causando asombro entre aficionados y jugadores.
Una jugada polémica que deja a todos preguntándose si la suerte jugó a favor de Barham.


