De la Redacción
El Buen Tono
Calcahualco.- La pérdida gradual del glaciar Jamapa en el Pico de Orizaba dejó de ser una preocupación ecológica aislada para convertirse en una señal de alerta sobre el futuro hídrico, económico y social de Veracruz.
Durante décadas, el Citlaltépetl funcionó como una reserva natural estratégica de agua para la zona Centro del estado. Sus deshielos alimentaron ríos, manantiales y acuíferos que sostuvieron a ciudades enteras. Ese sistema de equilibrio, hoy, se está rompiendo.
El cambio climático es una realidad visible. Las temperaturas extremas registradas en los últimos años están acelerando el retroceso del glaciar a un ritmo que, según especialistas de la Universidad Veracruzana y la UNAM, podría ser irreversible.
El hecho hace ver un escenario crítico, estrés hídrico progresivo en una de las regiones más productivas del estado.
La disminución de la masa glaciar impacta en la disponibilidad de agua para consumo humano, pero también en actividades productivas como la agricultura y la ganadería, que dependen directamente de los escurrimientos estacionales.
La reducción del caudal en ríos alimentados por el deshielo puede traducirse en menor productividad y mayores costos de abastecimiento en comunidades rurales y urbanas, dijeron expertos.
