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De la redacción
El Buen Tono

Cuitláhuac, Ver.– Mientras la síndica municipal Rosa María Hernández Fitta se presenta en foros internacionales como defensora de los derechos humanos y del empoderamiento femenino, su trato hacia las trabajadoras de su propio centro educativo, el preescolar Conecalli, revela una contradicción difícil de ignorar.

Hernández Fitta, quien recientemente participó en la 4ª sesión del Foro Permanente de Afrodescendientes* en la ONU (Nueva York), es acusada por ex empleadas de negar derechos laborales básicos y ejercer prácticas abusivas.

En redes sociales y eventos públicos, la síndica –paradójicamente titular de la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de Género en Cuitláhuac– presume su compromiso con las mujeres. Sin embargo, ex educadoras del Conecalli denuncian despidos injustificados, salarios por debajo de lo establecido por la ley y un trato “vertical y denigrante”.

“Nos exigía jornadas extendidas sin pago extra, y si protestábamos, nos amenazaba con despedirnos”, relata una ex trabajadora bajo anonimato por temor a represalias.

El ayuntamiento, encabezado por el alcalde Martín Rico Martínez, celebró su participación en la ONU como un logro municipal. No obstante, guarda silencio ante las quejas presentadas por empleadas del Conecalli ante la Secretaría del Trabajo. “Es irónico que hable de igualdad en Nueva York mientras aquí viola la Ley Federal del Trabajo”, señala otra ex empleada, quien abandonó el preescolar en 2023 tras ver ignorada su solicitud de prestaciones.

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