

De la redacción
El Buen Tono
La Habana enfrenta una crisis de basura en sus calles debido a la escasez de combustible para los camiones recolectores, una consecuencia directa de la presión de Estados Unidos para impedir que el petróleo llegue a la isla. Solo 44 de los 106 camiones de basura continúan operando, lo que ha ralentizado la recolección y ha dejado montones de cajas, bolsas, botellas y trapos acumulados en las esquinas.
Residentes como José Ramón Cruz denuncian que hace más de diez días que no pasa un camión de basura, mientras otros buscan entre los residuos restos que puedan reutilizar. La situación obliga a peatones, ciclistas y conductores a esquivar grandes montones de basura, que además atraen moscas y generan un fuerte olor a podrido.
El gobierno cubano ha aplicado medidas de racionamiento para proteger los servicios esenciales en medio de una grave escasez de alimentos, combustible y medicamentos. La reducción drástica del suministro de petróleo, que antes llegaba principalmente desde Venezuela, se ha visto reforzada por la suspensión de envíos de México ante amenazas de aranceles de Estados Unidos.
El endurecimiento del embargo por parte del gobierno del presidente Donald Trump, con sanciones a los buques que transportan petróleo y amenazas a proveedores internacionales, ha dejado a la población enfrentando un problema creciente de salubridad y recolección de residuos que se ve reflejado en cada esquina de La Habana.
