

Alejandro Aguilar
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- En algunas personas de la comunidad Therian se ha observado una presencia significativa de personas neurodivergentes (como personas con autismo o TDAH). La académica Verónica Sánchez Ramos, Directora de las Licenciaturas en Psicología y Psicopedagogía de la UPAV, explicó que esta condición “podría influir en cómo procesan su identidad y su relación con el mundo natural”.
El próximo fin de semana, la ciudad de Córdoba será escenario de un encuentro de personas que se identifican como therians, una subcultura que ha pasado de los foros de internet de los años noventa a convertirse en tendencia viral en redes sociales y espacio de debate público.
Lejos de ser una moda pasajera o un fenómeno nacido en TikTok, la teriantropía, término que deriva del griego therion (bestia) y anthropos (humano), comenzó a tomar forma en comunidades digitales de Estados Unidos y Europa a finales de los años 90 . Fue en esos espacios donde personas que experimentaban una vivencia interna de desajuste entre su especie biológica y su identidad profunda encontraron un lenguaje común y un nombre para lo que sentían.
Neurodivergencia y búsqueda de pertenencia
Una característica señalada por diversos observadores es la presencia significativa de personas neurodivergentes dentro de la comunidad therian. La académica Verónica Sánchez Ramos, Directora de las Licenciaturas en Psicología y Psicopedagogía de la UPAV, explicó que “se ha observado una presencia significativa de personas neurodivergentes (como personas con autismo o TDAH) dentro de la comunidad”. Según la especialista, esta condición “podría influir en cómo procesan su identidad y su relación con el mundo natural”, ofreciendo un marco para entender la intensidad de la identificación con especies no humanas.
Este vínculo no implica una patologización del fenómeno. Tal como señalan estudios de cultura digital y psicología social, la identificación therian no está reconocida como trastorno mental en manuales diagnósticos como el DSM-5 . Para muchos jóvenes, se trata más bien de una construcción simbólica de identidad, una metáfora de rasgos de personalidad o una forma de autoexpresión que encuentra en las comunidades virtuales un refugio frente al acoso escolar o la incomprensión familiar .
