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AGENCIA

Nacional.- La iglesia La Luz del Mundo vuelve al centro de la polémica tras el cierre de una de las investigaciones más amplias en su contra. La Fiscalía General de la República determinó el no ejercicio de la acción penal en un caso que desde 2019 indagaba presuntos abusos sexuales, delitos financieros y responsabilidades de su actual líder, Naasón Joaquín García, así como de integrantes de su círculo cercano.

La decisión, tomada sin mayores explicaciones públicas, ha generado críticas y cuestionamientos sobre un posible patrón de impunidad que, según testimonios y antecedentes, ha acompañado a la organización desde su fundación hace un siglo.

Mientras en México el caso fue archivado, en Estados Unidos la situación es distinta. Naasón Joaquín cumple una sentencia cercana a 17 años de prisión y enfrenta nuevas acusaciones por delitos como tráfico sexual, abuso de menores y crimen organizado, procesos que podrían mantenerlo en prisión de por vida.

Testimonios ignorados y víctimas que no se rinden

Una de las principales denunciantes, Sochil Martin, quien declaró bajo el seudónimo de “Isabella”, afirmó sentirse revictimizada tras conocer el cierre del caso. “Se les hizo más fácil cerrar el caso”, señaló, al tiempo que anunció que continuará la lucha legal junto a otras víctimas.

De acuerdo con expedientes ministeriales, autoridades mexicanas realizaron operativos encubiertos en Guadalajara, particularmente en la colonia Hermosa Provincia, donde se ubica la sede de la iglesia. Las investigaciones incluían denuncias de abuso sexual, explotación y control interno de fieles.

Incluso se documentó el caso de una joven extranjera que denunció haber sido retenida y abusada, quien posteriormente fue rescatada por autoridades estadounidenses y se convirtió en una de las testigos clave en procesos judiciales en California.

Red de poder político y económico

El caso también ha expuesto presuntos vínculos entre miembros de la iglesia y figuras políticas. Legisladores, funcionarios y organizaciones afines han sido señalados por mantener cercanía con la congregación, lo que, para críticos, podría explicar la falta de avances en las investigaciones en México.

Entre los señalamientos también destacan presuntas irregularidades financieras. La Unidad de Inteligencia Financiera llegó a congelar cuentas relacionadas con la iglesia por montos millonarios, bajo sospecha de uso indebido de recursos y posible evasión fiscal. Sin embargo, estas indagatorias tampoco prosperaron.

Una historia marcada por acusaciones

Las denuncias contra la cúpula de La Luz del Mundo no son recientes. Desde su fundador, Aarón Joaquín González, pasando por su sucesor Samuel Joaquín Flores, hasta el actual dirigente, la organización ha enfrentado acusaciones de abuso sexual, enriquecimiento ilícito y control sobre sus fieles, sin que en México se hayan concretado sentencias en su contra.

Casos de víctimas que denunciaron abusos en décadas pasadas tampoco prosperaron, lo que ha alimentado la percepción de una estructura protegida por su influencia política y social.

Contraste con la justicia internacional

Mientras en México las investigaciones han sido archivadas, autoridades estadounidenses han ampliado los procesos judiciales contra Naasón Joaquín, sumando nuevas víctimas y cargos en tribunales federales.

Este contraste ha intensificado el debate sobre la actuación de las instituciones mexicanas, señaladas por presuntamente no agotar las líneas de investigación ni garantizar justicia a las víctimas.

Un caso abierto en la opinión pública

Aunque el expediente fue cerrado oficialmente en México, el caso continúa en tribunales internacionales y en la arena pública, donde víctimas y organizaciones mantienen la presión para que se reabra la investigación.

El cierre del caso no sólo deja dudas sobre la actuación de las autoridades, sino que reaviva el debate sobre la relación entre poder, religión y justicia en México, en un contexto donde las víctimas siguen exigiendo respuestas.

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