

EL BUEN TONO
Tlapacoyan.- En medio de la espesa vegetación tropical de Tlapacoyan, entre caminos rurales y zonas de difícil acceso, se esconde una historia poco difundida: La antigua hacienda donde vivió Guadalupe Victoria, el primer presidente del país, tras dejar el poder.
Lejos de la vida política y del protagonismo nacional, el exmandatario decidió retirarse a esta región veracruzana, donde adquirió una extensa propiedad conocida como “El Jobo”. Este sitio funcionó como su residencia en sus últimos años, en una etapa marcada por el deterioro de su salud y el aislamiento.
Aunque en el imaginario popular se habla de una “mansión oculta”, lo cierto es que se trataba de una hacienda rural característica del siglo XIX, con amplios terrenos y construcciones funcionales para la vida en el campo. Con el paso del tiempo, el abandono y el crecimiento de la selva han cubierto gran parte del lugar, dificultando su localización y conservación.
Habitantes de la zona aseguran que aún existen vestigios dispersos entre la vegetación, aunque sin protección oficial ni señalización. La falta de interés institucional ha provocado que este espacio histórico permanezca prácticamente en el olvido, a pesar de su relevancia como parte de la vida del primer presidente de México.
Tras su estancia en la región, Guadalupe Victoria tuvo que abandonar la zona debido al agravamiento de sus problemas de salud, trasladándose posteriormente a Perote, donde falleció años más tarde.
La historia de esta hacienda perdida en la selva no solo revela el retiro discreto de una de las figuras clave en la historia nacional, sino también evidencia el abandono en el que permanecen numerosos sitios históricos en Veracruz, donde la memoria termina sepultada por la maleza y la indiferencia oficial.
