

De la redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Mientras el corrupto alcalde Manuel Alonso Cerezo presume operativos viales con la Marina para infraccionar taxistas y “cuida” los autobuses de la línea Metros en el mercado La Isla los delincuentes levantan a un pastor en la ciudad, asaltan negocios a plena luz del día y roban taxis con total impunidad.
La prioridad del gobierno municipal no es proteger a los cordobeses, sino hostigar a los trabajadores del volante y simular presencia policiaca en las calles. La Marina, que debería combatir a la delincuencia, termina convertida en escolta de caprichos políticos.
Ahora son los propios ciudadanos quienes, a través de videos, documentan los asaltos y exhiben la pasividad de una policía que sólo reacciona cuando la presión ciudadana la obliga a moverse.
El asalto en Bombonela, en pleno San José, es el ejemplo perfecto: un sujeto forzó las puertas, robó una computadora y huyó sin que nadie lo detuviera. Y eso, según el alcalde, es su barrio, el lugar que debería estar mejor vigilado.
